La cancha que salió de Fort Ord
En 1954, el general Robert B. McClure comandaba Fort Ord, la base donde el Ejército de los Estados Unidos entrenaba a la infantería que embarcaba hacia el Pacífico. McClure decidió que su base necesitaba una cancha de golf y la dibujó él mismo, sobre las lomas arenosas que caen hacia la bahía de Monterey. La bautizó por la 7.ª División de Infantería, apodada la Bayonet Division. Entre sus soldados de aquellos años había un muchacho de San Francisco que todavía no era nadie y que McClure consultó durante el proyecto: Ken Venturi, campeón del US Open diez años más tarde y miembro del Salón de la Fama.
McClure era zurdo. En el tramo que va del hoyo 11 al 15 dejó una serie de doglegs cerrados acomodados a su propio vuelo de pelota, y el club los bautizó Combat Corner. Es la parte de la vuelta donde más se nota que esto no lo trazó un arquitecto profesional sino alguien que jugaba: los quiebres no buscan variedad, buscan una curva de pelota concreta. El que no la tiene, la sufre.
El resto del recorrido es un parkland cerrado, con corredores angostos entre robles, cipreses y pinos de Monterey, y desniveles que van escondiendo y devolviendo la bahía. El 9 es el hoyo que define la fama de la cancha: 476 yardas de par 4 que suben de punta a punta hasta un green de meseta, con el segundo tiro todo de carry. El 18 hace el movimiento inverso, abriéndose hacia el oeste por un chute de árboles hasta que aparece el agua.
Fort Ord cerró en los noventa y la ciudad de Seaside compró el complejo en enero de 1997. Once años después llegó la reforma que cambió la escala del lugar: Gene Bates rehizo las dos canchas —Bayonet y su hermana Black Horse—, reruteó corredores, movió greens y salidas, y rediseñó todo el bunkering. Golf Digest ubicó el trabajo séptimo entre las mejores remodelaciones de 2009.
Lo que quedó es una cancha que las estadísticas describen mejor que los adjetivos: 7.104 yardas, 74.8 de rating y 139 de slope desde las negras. Los profesionales la fueron confirmando. La Monterey Peninsula Classic del Nationwide Tour se jugó acá cuatro años seguidos, entre 2000 y 2003. En noviembre de 2010 Bayonet albergó la segunda etapa de la Q-School del PGA Tour —fue esa semana que Andrés González firmó 62 y dejó el récord— y también un regional de la Q-School del Champions Tour. En 2012 le tocó el PGA Professional National Championship, el campeonato nacional de los profesionales de club de la PGA of America, con las dos rondas finales por Golf Channel; en 2015 volvió con la versión senior del mismo torneo.
Y sin embargo sigue siendo la cancha menos conocida de una península donde a pocos kilómetros están Pebble Beach y Spyglass Hill. Bayonet no compite por postal: compite por examen, y ahí no le sobra nadie.