Una cancha de la colonia del ferrocarril
La Cumbre le debe el nombre al ferrocarril: los técnicos británicos que tendieron la línea de Córdoba a Cruz del Eje, terminada en 1892, marcaron acá el punto más alto del trazado. Detrás de la vía llegaron empleados y familias de la colectividad, y con ellos el golf. En 1909 George Lumsdaine, el escocés que había reconstruido el Hotel Cruz Chica, marcó nueve hoyos al oeste de las vías para atraer huéspedes.
El club se fundó el 26 de abril de 1924 en ese mismo hotel. El grupo promotor lo formaban diez ingleses, dos escoceses y un estadounidense, Alfredo Benitz, que fue el primer presidente. El club house salió de un concurso que ganaron los hermanos Carlos y Alberto Dumas, arquitecto e ingeniero: un edificio de estilo anglonormando que Mariano Pinto levantó en menos de dos años.
Durante décadas el club funcionó al ritmo de las vacaciones: la mayoría de los socios vivía en Buenos Aires y la cancha abría en temporada. De esa lógica quedan el campeonato del club, que se juega tradicionalmente en la tercera semana de enero, y el Gran Premio de Semana Santa. La pileta, pensada en 1943, recién se terminó en 1950. Hoy el club tiene alrededor de mil socios y la cancha recibe a jugadores que no lo son.
Seis par 3 y ningún lago
Desde azules mide 6.007 yardas, par 70: cuatro par 5, ocho par 4 y seis par 3. No hay agua en ningún hoyo. La defensa corre por cuenta de los doglegs, de islas de pastos nativos que el corte deja dentro de la cancha y de greens de Tifway que el club define como muy rápidos. Las calles son de bermuda. El recorrido abre con el hoyo más difícil de la tarjeta, un par 4 de 440 yardas, y tiene su hoyo más conocido en el 12, un par 3 de 66.
El primer abierto del club se jugó en 1959 y lo ganó Juan B. Terán. Más tarde el Abierto de La Cumbre tuvo un ganador de la casa: Eduardo Romero, nacido en Villa Allende, lo ganó en 1983, 1984 y 1999, y la edición de 1983 fue una de sus dos primeras victorias como profesional. Por la cancha pasaron también Roberto De Vicenzo, Fidel de Luca y Ángel Monguzzi.