Seiscientas cinco yardas: el club lo presenta como el hoyo más largo de la zona de Mar del Plata. Cierra la primera pasada por los nueve corredores y, a esa distancia, el green queda fuera del alcance en dos golpes para casi cualquier amateur.

Un casco normando de piedra y pizarra, el parque de una vieja estancia y el mar a veinticinco cuadras.
Federico «Pico» Zorraquín compró las tierras en 1938, en Chapadmalal, a la familia Martínez de Hoz. Eran 107 hectáreas a 2,5 kilómetros de la playa, y a comienzos de los años cuarenta levantó ahí el casco: 1.800 metros cubiertos de estilo normando, piedra Mar del Plata y un techo de pizarra.
Lo que había empezado como chacra de veraneo de una familia se convirtió en country a comienzos de los ochenta —la federación regional fecha la fundación del club el 20 de abril de 1983— y tomó el nombre de Marayui, que según el club significa «llegando al mar» en lengua originaria. El casco pasó a ser la casa club, con el restaurante en el ala oeste y una hostería de diez habitaciones en los pisos altos.
La primera cancha, de Luther Koontz, fue de nueve hoyos y par 35, trazada entre las plantas del parque. En 1985 se inauguró la versión actual, rediseñada sobre el mismo terreno: sigue siendo de nueve hoyos, pero se juega dos veces para completar una vuelta de par 72 y 6.433 yardas. El Arroyo Seco, que lleva agua todo el año, atraviesa el campo y lo parte en dos, y los greens están protegidos por bunkers.
La cancha abre al público de martes a domingo todo el año, con una capacidad que el club fija en 60 jugadores. Queda sobre la Ruta 11, a unos 26 kilómetros al sur del centro de Mar del Plata y a 15 minutos de Miramar.
Sobre la arquitectura de la cancha
El encargo traía una restricción de entrada: sacar una vuelta de 18 del mismo terreno donde entraban los nueve hoyos de la primera traza. El estudio de Santa Rosa, California, lo resolvió duplicando salidas y banderas —18 de cada una— sobre sólo 12 greens, así que cada corredor se juega dos veces hacia otra bandera y, en algunos hoyos, hacia otro green. Los greens se construyeron con especificación USGA, y la obra la llevaron adelante en Mar del Plata el ingeniero Luis Terán Etchecopar, en la primera etapa, y Roberto Hume, jugador conocido de la ciudad, en la final.
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Lo que la hace única
Doce greens para dieciocho banderas: cada corredor se juega dos veces, sin repetir salida ni bandera.
Seiscientas cinco yardas: el club lo presenta como el hoyo más largo de la zona de Mar del Plata. Cierra la primera pasada por los nueve corredores y, a esa distancia, el green queda fuera del alcance en dos golpes para casi cualquier amateur.
Marayui es una cancha de nueve hoyos, y conviene decirlo antes que nada: la vuelta de 18 sale de jugar dos veces los mismos corredores. Con 6.433 yardas y par 72, igual tiene la extensión de un 18 convencional, y el 9, de 605, pide tres golpes largos a casi cualquier jugador. En un viaje de golf por la costa atlántica, es la ronda que se juega dentro del parque de una estancia de 1938, con el casco como casa club y la playa de Chapadmalal a 2,5 kilómetros. Abre de martes a domingo todo el año, y el club fija la capacidad de la cancha en 60 jugadores. Un dato para planificar: la cancha está abierta al público, pero la hostería del casco recibe a visitantes presentados por socios, así que el alojamiento se resuelve aparte.
Que el nombre no te engañe: el Arroyo Seco lleva agua todo el año, y donde cruza la línea de juego hay que pasarlo por el aire.
Temporada alta: Diciembre a Marzo. Temporada de valor: Abril, Octubre, Noviembre.
En abril, octubre y noviembre puede tocar algún día fresco y ventoso; a cambio, la cancha está más tranquila que en pleno verano.