El campo donde el arquitecto se quedó a vivir
Pasatiempo abrió el 8 de septiembre de 1929 con una exhibición que juntó más de dos mil personas en las lomas de Santa Cruz. El foursome inaugural fue Marion Hollins, Bobby Jones, Glenna Collett y Cyril Tolley: la fundadora, el mejor jugador del mundo, la campeona del U.S. Women's Amateur y el campeón del British Amateur. Alister MacKenzie miraba desde afuera. Meses después Jones lo contrató para proyectar Augusta National, y el club sostiene que fue esta cancha la que lo convenció.
MacKenzie no se fue. Se construyó una casa al costado del fairway del 6 y vivió ahí hasta que murió, en enero de 1934, dos meses antes del primer Masters. Donde estaba la casa hoy hay una placa. Es el único campo de su obra al que se mudó.
Marion Hollins ya había hecho esto antes
En enero de 1928 Hollins anunció un complejo deportivo completo: dieciocho hoyos de campeonato, clubhouse, pileta, canchas de tenis, un circuito de steeplechase, senderos de equitación y un club de playa. No era una idea de aficionada. Hollins había ganado el U.S. Women's Amateur de 1921, jugaba polo con hándicap de hombres —la única mujer de Estados Unidos que lo tenía—, trabajaba para Samuel Morse en la Pebble Beach Company y había impulsado Cypress Point, adonde llevó a MacKenzie por primera vez.
El campo la sigue nombrando: las bochas de adelante se llaman Hollins y son las únicas cuatro barras del scorecard que no llevan un color.
Los greens que MacKenzie no quiso aplanar
El terreno cae unos noventa metros entre el tee del 12 y el green del 2, y la vuelta atraviesa un cañón cruzado por barrancas —cauces profundos, cubiertos de pasto— que aparecen en el 10, en el 11, en el 14 y en el 18. En el 14 una de esas zanjas está directamente en la zona de caída, con dos o tres metros de profundidad.
Pero el campo se juega en los greens. MacKenzie tenía pendientes naturales fuertes y en vez de moverlas las dejó adentro del diseño. El green del 16 baja unos tres metros de fondo hacia adelante, en escalones marcados; el resultado es una superficie donde la bandera define el approach, no la yardada. Es el rasgo que atraviesa los dieciocho hoyos, y la razón por la que un campo de 6.495 yardas y par 70 no se queda corto.
La estructura del recorrido también es atípica para la época: cinco par 3, y la vuelta cierra con uno de ellos.
Treinta años de fotos, dos restauraciones
A principios de los noventa el historiador del club, Bob Beck, encontró fotografía de archivo del campo original. Con ese material Tom Doak entró en 1996, con Jim Urbina como asociado principal, bajo dos reglas que Doak fijó al empezar: no agregar nada ajeno al diseño original, y aumentar la pleasurable excitement que buscaba el arquitecto. Ese primer trabajo cerró en el otoño de 2007.
La segunda restauración la dirigió Urbina por su cuenta, entre abril de 2023 y diciembre de 2024, con el campo abierto todo el tiempo —de ahí que haya llevado veinte meses—. Se rehicieron bunkers y greens contra el trazado de 1929 en doce hoyos. Al 11 le devolvieron unos cien metros cuadrados de superficie de green, y con ellos posiciones de bandera que se habían perdido.
El campo tiene cicatrices que ninguna restauración toca. Las casas se meten en el corredor de los hoyos 6, 7 y 8, y el driving range le comió terreno al 1 y al 9. Están ahí desde hace décadas y no son reversibles.
Cómo se entra
Pasatiempo es semiprivado y publica su tarifa: se reserva por internet, con algunos horarios tempranos de fin de semana y feriados guardados para socios. Se puede caminar —caminar es la tarifa base— y hay caddie a pedido con veinticuatro horas de aviso.
El aeropuerto de llegada es San Francisco (SFO), a poco más de una hora por la península y la Highway 17 — un tramo sinuoso que conviene salir con margen si la salida es temprano. San José (SJC) queda más cerca, a unos 55 km, y sirve si el viaje ya arranca dentro de California. Monterey (MRY) es el más próximo en línea recta y casi no tiene conectividad.
El calendario tiene un solo bloqueo fijo: la tercera semana de abril el campo aloja el Western Intercollegiate, que se juega acá todos los años desde 1947 —la edición de 2026 fue la número 79, y la única que faltó fue la de 2020, cancelada por la pandemia—. Por ahí pasaron Johnny Miller, Peter Jacobsen, Mark O'Meara, Bobby Clampett y Scottie Scheffler antes de ser profesionales. La USGA trajo dos campeonatos: el U.S. Women's Amateur de 1986, que ganó Kay Cockerill 9&7, y el U.S. Senior Women's Amateur de 2004.