Veinte años sola en la costa
En 1927, cuando el magnate textil John T. Woodside y sus hermanos compraron sesenta y cinco mil acres detrás de la playa para inventar un balneario de lujo, lo primero que levantaron fue un hotel y veintisiete hoyos de golf. Los trazó Robert White, nacido en St Andrews, primer presidente de la PGA of America y cofundador de la Sociedad Americana de Arquitectos de Campos de Golf. Se llamó Ocean Forest Country Club y durante más de veinte años fue la única cancha de Myrtle Beach.
El crack del 29 se llevó a los Woodside antes de que el proyecto terminara de armarse. El hotel se completó recién en 1930 y un dueño posterior lo demolió en 1974. La cancha aguantó: en 1946 se reconfiguró de veintisiete hoyos a dieciocho y pasó a llamarse Pine Lakes. El clubhouse original, obra del arquitecto neoyorquino Raymond Hood, entró al Registro Nacional de Lugares Históricos en 1996 bajo el nombre viejo. Hoy el Grand Strand tiene casi cien canchas y todas llegaron después de esta.
Lo que se decidió en el Snug Pub
En 1954, ochenta y siete empleados de Time-Life pararon en Pine Lakes de vuelta de un viaje de trabajo por Florida y se juntaron en el bar del clubhouse a terminar de definir una revista semanal de deportes. La revista salió en agosto de ese año y se llamó Sports Illustrated. El bar sigue ahí y se sigue llamando The Snug Pub. En el mismo predio funciona el Salón de la Fama del Golf de Myrtle Beach, cuya camada inaugural se entronizó en 2009 con seis nombres, White entre ellos.
Un par 70 que se resuelve desde el segundo tiro
La cancha mide 6.737 yardas desde las bochas #6 y es par 70, con rating 72.8 y slope 142, números que la ponen más arriba de lo que sugiere su largo. Hay agua en dieciséis de los dieciocho hoyos, cuatro de ellos con carry obligado, y el mar está a media milla, lo suficiente para que el viento entre en casi todos los approaches.
Es cien por ciento una cancha de segundo tiro, de approach.
Lo dijo Jimmy Biggs, gerente general del club, a The Sun News, y en la misma nota agregó un detalle de geografía que explica bastante: la Business 17 pasa a unas cincuenta yardas del green del 14, así que desde ahí se escuchan los autos y también el océano.
La vuelta de atrás es la de White casi sin retoques, y es donde la cancha aprieta. El 12, el 13 y el 14 miden 415, 437 y 438 yardas desde atrás y son handicap 8, 4 y 2: tres par 4 seguidos, sin un solo hoyo corto para respirar entre medio. Recién en el 15 la tarjeta afloja, y con la condición de cruzar una hondonada desde el tee.
Lo que cambió en 2009 y en 2021
La restauración grande fue un proyecto de veinte meses y quince millones de dólares que reabrió en marzo de 2009. Craig Schreiner devolvió los greens a su tamaño original, promedio de más de cinco mil pies cuadrados, construyó dos hoyos nuevos en la ida, el 4 y el 5, para reemplazar los que se perdieron con el camino de acceso, y sumó un ala de seis mil pies cuadrados al clubhouse con pro shop, vestuarios y el Robert White Pub, sin tocar la estructura protegida.
En 2021 vino la segunda intervención, más quirúrgica: el mismo Schreiner regrasó los greens con bermuda Sunday, expandió la superficie de putt de 103.000 a 124.000 pies cuadrados y rehízo los veintiséis bunkers de la cancha con drenaje nuevo y caras de pasto nativo, que dejan menos arena a la vista.
Chowder, kilts y un detalle que conviene saber antes
La sopa de almejas estilo Manhattan se sirve en Pine Lakes desde 1981, cuando la gerenta de alimentos y bebidas Shirley Poulter mandó a un empleado a repartir tazas al costado del hoyo 1 entre las nueve y el mediodía. La tradición se cortó en 2010 y volvió por pedido de los socios; hoy se sirve en temporada fría y en verano la reemplazan mimosas. Desde octubre de 2017 el personal del bag drop atiende de kilt o bombachas escocesas, y de vez en cuando aparece un gaitero. Es escenografía, sí, pero escenografía con partida de nacimiento: la cancha la diseñó un escocés.
El detalle operativo que conviene saber de antemano es otro y ninguna guía de destino lo pone adelante: Pine Lakes no tiene driving range. El calentamiento se hace en el putting green. Sumado a eso, la cancha entra en la rotación de sedes del Myrtle Beach World Amateur Handicap Championship, el torneo amateur más grande del mundo, y está confirmada para la edición de 2026. En 2027 cumple cien años.