La finca que dejó de ser de los Domecq
El Old Course ocupa una propiedad de la familia Domecq, la de los bodegueros jerezanos, en el término de San Roque, provincia de Cádiz, con Sotogrande al lado y el Peñón de Gibraltar en el horizonte. La casa familiar es hoy la casa club. El galés Dave Thomas, cuatro Ryder Cup como jugador antes de dedicarse a diseñar, trazó los dieciocho hoyos entre los alcornoques que ya estaban en el terreno, y el campo abrió en 1990. Top 100 Golf Courses todavía reproduce la cifra que circuló durante la construcción, con la advertencia de que nunca se confirmó: un millón de dólares por hoyo.
Los alcornoques no son decoración. Definen las calles, tapan greens desde el lado equivocado y convierten en penalización cualquier drive que se abra. El campo no es largo, 6.904 yardas desde blancas y par 72, y su exigencia no sale de la distancia: los dos hoyos con hándicap 1 y 2 son par 4 de cuatrocientos metros que piden posición antes que potencia, y los greens, chicos y con caídas marcadas, se llevan la mayor parte de los golpes perdidos.
Quince noviembres decidiendo carreras
Desde 1993, la etapa final de la Escuela del Circuito Europeo se jugó acá. El club contabiliza quince ediciones hasta 2007, y aclara que hasta 2003 se disputaron en exclusiva sobre el Old Course, antes de compartirse con el recorrido nuevo. La Escuela es la semana más tensa del calendario profesional europeo: seis vueltas, la tarjeta del año siguiente en juego y ningún premio que amortigüe el fracaso. Buena parte de los que después ganaron majors pasaron por este campo cuando todavía no eran nadie.
La historia competitiva abierta es más corta pero de primera línea: el Open de España se jugó en el Old Course en 2005, con victoria de Peter Hanson en desempate, y en 2006, con Niclas Fasth. En 1997, cuando la Ryder Cup se jugó a pocos kilómetros en Valderrama, San Roque alojó a los dos equipos.
Lo que Dundas le sacó al campo
A mediados de 2020 el campo cerró once meses y volvió a abrir el 1 de junio de 2021. La obra la dirigió Stephen Dundas y no fue cosmética: se rehicieron greens y bunkers, se eliminó el rough y se lo reemplazó por zonas de mulch, y la superficie de césped mantenido se recortó alrededor de un tercio. La intención declarada fue doble, que el campo jugara firme y rápido y que consumiera menos agua y menos mano de obra, y el nuevo certificado de valoración de la Federación Española que rige el recorrido lleva fecha de mayo de 2021.
El resultado cambia dónde se pierden los golpes. Con el rough afuera, la pelota desviada rara vez se pierde, pero los greens quedaron más grandes, más rápidos y más ondulados, con frentes falsos y zonas de rechazo que devuelven cualquier approach corto. El campo que hoy se juega premia el control de distancia con los hierros por encima de la potencia desde el tee.
Es un club semi-privado con salidas abiertas: pide certificado de hándicap, 34 caballeros y 36 damas, y aplica dress code estricto. El buggy no es obligatorio pero no entra a la calle. Gibraltar está a unos veinte minutos y es el aeropuerto más cercano, aunque para un viaje desde Argentina la puerta de entrada real es Málaga, a 111 kilómetros y poco más de una hora por la autovía.