Un campo de labranza sobre el Mar del Norte
El Castle Course abrió en junio de 2008 como la séptima cancha del St Andrews Links Trust, sobre Kinkell Ness, dos millas al este del pueblo. El terreno era campo de labranza: tierra oscura, pesada, prácticamente sin relieve. David McLay Kidd hizo traer cientos de camionadas de tierra para fabricar los médanos que el sitio no tenía, y el equipo de greenkeepers local terminó ejecutando cerca del 95% del modelado.
It's technically not linksland.
La frase es de Kevin Mackay, director de operaciones del Links Trust, hablando del terreno sobre el que se construyó. El nombre de la cancha viene del castillo de Kinkell, que estuvo en este promontorio siglos atrás y del que hoy no queda nada en pie.
El pleito de los greens
Kidd construyó superficies con frentes falsos, mesetas y caídas que rechazan el approach bien pegado, y la crítica de arquitectura respondió de inmediato. Tom Doak le puso un cero en su Confidential Guide. Planet Golf la ubicó entre las canchas modernas más decepcionantes. El Links Trust escuchó: los greens se fueron suavizando en tandas sucesivas —Graylyn Loomis contabiliza cuatro pasadas— y el Castle que se juega hoy no es el que abrió en 2008.
Evalu18 cuenta que Doak y Kidd terminaron reconciliándose años después. El propio Kidd volvió sobre sus pasos en 2009 y de esa revisión salieron Gamble Sands y Mammoth Dunes, anchas y deliberadamente jugables. La cancha, mientras tanto, entró en las listas: 47ª de Escocia en Top 100 Golf Courses, 95ª del Top 100 de Reino Unido e Irlanda de Golf Monthly.
Del 7 al 9, pegados al borde
El recorrido usa el acantilado en dos tandas. Los hoyos 7, 8 y 9 corren pegados al borde, y el 9 baja hasta un promontorio debajo del clubhouse para terminar en un doble green que comparte con el 18, el guiño más explícito del Castle a los dobles greens del Old Course. La segunda tanda es el cierre: GolfPass describió el tramo del 15 al 18 como uno de los finales de cuatro hoyos más memorables de Escocia.
El 17 es el hoyo que sale en las fotos. Par 3 de 184 yardas desde bochas negras, con una garganta profunda entre el tee y el green, una cueva abierta en las Kinkell Braes debajo y el green apoyado sobre el filo del acantilado. Desde el tee se ve el pueblo entero.
Un par 71 que se camina
Mide 6.759 yardas desde negras —rating 73.6, slope 139—, 6.376 desde azules y 5.460 desde verdes, con par 71 en los tres juegos. El índice 1 del scorecard no es ninguno de los hoyos del acantilado sino el 5, un par 5 de 536 yardas en la ida. La posición elevada deja la cancha expuesta al viento del Mar del Norte de punta a punta, y hay varios drives ciegos, que es la razón concreta por la que conviene el caddie en la primera vuelta.
Es cancha para caminar: los buggies están reservados a certificado médico o mayores de 65, y los caddies se piden con anticipación. Abre de marzo a los primeros días de noviembre y cierra el invierno completo. El clubhouse, arriba del doble green del 9 y el 18, tiene el restaurante Rock & Spindle mirando a la bahía de St Andrews.