
Par 4 de 427 yardas desde negras, dogleg suave a la derecha, con un lago natural en la línea de juego y waste area sobre todo el margen derecho. El green es movido y corre. Índice 4 de la tarjeta.

Coníferas cerrando cada calle, dos lagunas adentro del recorrido y los cerros nevados de fondo.
La obra arrancó en enero de 2000 y la cancha se inauguró el 18 de febrero de 2006, con Jack Nicklaus en persona. La firmó junto a su hijo Jackie y fue el primer diseño de la casa Nicklaus que abrió en Sudamérica. La consigna de proyecto fue mover la menor cantidad de suelo posible: el trazado acompaña la topografía del valle de la Vega Maipú en vez de corregirla, y por eso las calles bajan y suben con el terreno en lugar de con la topadora. Se construyó bajo normas USGA. El club integra además el Jack Nicklaus International Golf Club, la red de reciprocidad que agrupa a más de cien campos de la firma en el mundo. Algunas fuentes fechan la apertura en 2004: ese es el año en que se terminó de construir, no el de la inauguración.
La cancha está sobre la Ruta 40 en el kilómetro 2226, a unos diez minutos del aeropuerto Aviador Carlos Campos y a media hora del centro de San Martín de los Andes. Esa cercanía con el aeródromo es más importante de lo que parece: CPC recibe vuelos directos desde Buenos Aires, pero con frecuencia estacional, y cuando el calendario se achica la puerta de entrada pasa a ser Bariloche, dos horas de ruta al sur. Conviene resolver el vuelo antes que el tee time. El entorno es parkland de montaña: coníferas cerrando las calles, arroyos cruzando el recorrido y dos lagunas en juego, con la cordillera nevada de telón permanente.
El trazado mide 7.163 yardas desde negras y baja hasta 5.056 desde rojas, con cinco juegos de bochas y par 72 parejo, 36 y 36. Los índices dicen dónde está la dificultad: el 1 es el 9, un par 4 de 440 yardas que cierra la ida, y el 2 es el 16, otro par 4 de 425 sobre el final. El hoyo emblema es el 12, un par 4 de 427 en dogleg suave a la derecha, con un lago natural en la línea y waste area sobre todo el margen derecho.
El PGA Tour Latinoamérica llevó el Neuquén Argentina Classic a Chapelco en 2018, 2019 y 2022. Clodomiro Carranza ganó la primera edición con 271 golpes, 17 bajo par. Emilio Domínguez se quedó con la segunda en desempate frente al estadounidense Tom Whitney, con 272, 16 bajo. Y el chileno Cristóbal Del Solar firmó el mismo número en 2022, con los suecos Linus Lilliedahl y Tim Widing detrás. Tres campeonatos en condiciones distintas y tres tarjetas ganadoras dentro de una franja de un golpe: para un campo de esta longitud, es un dato de calibración más elocuente que cualquier adjetivo.
En rankings, Top100GolfCourses la ubica tercera de Argentina y séptima de toda Centroamérica y Sudamérica. Golf Digest fue más lejos y la puso primera del país en 2022. Es, en cualquiera de las dos lecturas, la mejor cancha de la Patagonia por consenso amplio.
El invierno manda sobre la operación. Entre junio y agosto las heladas y la nieve condicionan los horarios de salida, y la ventana de juego confiable va de octubre a abril, con el pico de condición en pleno verano. El club tiene resuelta la ingeniería de drenaje para sostener el campo bajo ese clima, pero eso administra el problema en lugar de eliminarlo.
Sobre la arquitectura de la cancha
Chapelco es el primer campo que Jack Nicklaus y su hijo Jackie firmaron juntos en Sudamérica, y el propio Nicklaus vino a inaugurarlo el 18 de febrero de 2006. La obra había arrancado seis años antes, en enero de 2000, con la consigna de mover la menor cantidad de suelo posible: el trazado sigue la topografía del valle de la Vega Maipú en lugar de imponerle una. Se construyó bajo normas USGA y el club integra el Jack Nicklaus International Golf Club, la red de reciprocidad que agrupa a más de cien canchas de la firma.
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Lo que la hace única
El primer campo que Jack Nicklaus diseñó en Sudamérica, y lo abrió él mismo en febrero de 2006.

Par 4 de 427 yardas desde negras, dogleg suave a la derecha, con un lago natural en la línea de juego y waste area sobre todo el margen derecho. El green es movido y corre. Índice 4 de la tarjeta.
Lo que separa a Chapelco del resto del golf argentino no es el diseño ni el paisaje: es que el circuito profesional volvió tres veces. El Neuquén Argentina Classic se jugó acá en 2018, 2019 y 2022, y las tres tarjetas ganadoras terminaron entre 16 y 17 bajo par. Un campo que produce ese número tres veces seguidas está calibrado, no improvisado. La decisión que importa antes de salir es la bocha. De negras son 7.163 yardas; de blancas, 5.964. Son mil doscientas yardas de diferencia sobre el mismo trazado, y el índice 1 de la tarjeta —el 9, par 4 de 440— se juega igual de largo desde donde lo mires. La contra es el calendario, y no es menor. Entre junio y agosto las heladas y la nieve mandan sobre los horarios de salida, y la ventana confiable va de octubre a abril. Chapelco es un viaje que se arma con el vuelo en la mano, no con la reserva del green fee.
Dos de los tres campeones del Neuquén Argentina Classic en Chapelco son argentinos. Clodomiro Carranza ganó la primera edición en 2018 con 17 bajo par. Al año siguiente Emilio «Puma» Domínguez se impuso en el segundo hoyo de desempate frente a Tom Whitney, en su vuelta a la competencia después de casi un año afuera por una lesión en la muñeca izquierda. Fue la cuarta victoria argentina consecutiva del circuito en aquella temporada.
Los índices 1 y 2 son el 9 y el 16: dos par 4 de 440 y 425 yardas desde negras. La vuelta se define ahí, no en los cuatro pares 5.
Salida Black · 7.163 yardas
Temporada alta: Diciembre a Febrero. Temporada de valor: Marzo, Abril, Octubre, Noviembre.
Octubre y abril traen mañanas frías y algún frente de paso; a cambio la cancha va vacía y hay tee times que en enero no existen.
2018 · 2019 · 2022
Emilio Domínguez (2019)