Diecisiete años mirando cómo se cortaba la tela
Cabell B. Robinson trabajó diecisiete años para Robert Trent Jones Sr. antes de firmar canchas con su propio nombre, y de esa etapa se llevó una idea que sigue repitiendo cada vez que le preguntan: lo primero y lo irreversible es el routing, porque una vez que se cortó la tela ya no se puede cambiar mucho. En Finca Cortesín le tocó un valle grande a un rato del Mediterráneo, en Casares, y lo usó entero. La vuelta baja y sube entre laderas, las calles son anchas, y los límites del campo no son estacas sino muros de piedra — así está escrito en las reglas locales de la tarjeta. Abrió en 2006 y es su tercer recorrido de 18 hoyos en la Costa del Sol, después de La Cala y de La Reserva de Sotogrande.
Cuatro par 3 que piden madera
La tarjeta mide 6.736 metros desde negras, par 72, y no esconde de dónde sale la dificultad. Los cinco par 3 son 218, 226, 207, 205 y 162 metros: cuatro de ellos por encima de los doscientos, y el único corto es el 17. El 7 es índice 1 con 452 metros y el club lo presenta como el par 4 más largo de toda la Costa del Sol. El 11 es un doble dogleg de 573 metros con un arroyo natural cruzando el terreno. No hay greens ciegos ni sorpresas de diseño: hay que pegarle.
Del otro lado están los hoyos donde el campo negocia. El 4 baja 305 metros doblando alrededor de un lago y admite ir al green desde el tee o jugarlo en dos tiros cómodos. El 13, que el club señala como su hoyo firma, tiene agua a la izquierda y cruzada delante del green, con acebuches viejos marcando el corredor. Y el 18 es un par 5 de 519 metros con la calle más ancha del recorrido, alcanzable en dos.
La escalera de bochas es de las más largas que se ven en un campo europeo: 1.884 metros entre las negras y las rojas, en cinco juegos. Desde amarillas el recorrido mide 5.884 metros y los cinco par 3 quedan todos por debajo de los 180.
Tres Volvo y un empate que nadie había visto
El Volvo World Match Play se jugó acá en 2009, 2011 y 2012, y la tarjeta del club todavía lo lleva impreso arriba. La primera edición la ganó Ross Fisher sobre Anthony Kim, con once jugadores del top 30 mundial en el cuadro. La de 2011 juntó el campo más fuerte en la historia del torneo —los números 1, 2 y 3 del ranking entre veinticuatro participantes— y terminó con Ian Poulter venciendo a Luke Donald. La de 2012 la ganó Nicolas Colsaerts sobre Graeme McDowell, con viento.
En septiembre de 2023 llegó la Solheim Cup, la primera jugada en España. La española Carlota Ciganda embocó el putt decisivo en el 17, el par 3 más corto del campo, y el torneo cerró 14-14: el primer empate en la historia de la competencia, con Europa reteniendo la copa por tercera vez consecutiva.
Los dieciocho greens de 2017
El campo es bermuda de punta a punta, y en julio de 2017 el club rehizo los dieciocho greens con bermuda ultradwarf. Es la intervención de la que más se habla cuando alguien vuelve de jugar acá, y el propio club los llama sus joyas. El resto de la operación acompaña: el green fee incluye buggy con GPS, bolas de práctica, agua y fruta en el recorrido y limpieza de palos; hay academia Nicklaus, chipping green y bunker de práctica; y el campo tiene certificación ambiental GEO por su sistema de riego y reciclado de agua. Todo esto lo administra Troon.
Casares queda a 91 kilómetros de Málaga, poco más de una hora por la AP-7.