Arriba del valle de Sotogrande
La Reserva ocupa la parte alta del valle de Sotogrande, unos tres kilómetros tierra adentro de la marina y a unos 119 metros sobre el nivel del mar. Esa cota manda sobre la vuelta entera: casi todos los hoyos se juegan con un desnivel a favor o en contra, y desde los tees altos la vista se abre sobre el Mediterráneo y el Peñón de Gibraltar.
El campo abrió en 2003, cuatro décadas después de que Sotogrande empezara a ser un destino de golf. Son 18 hoyos, par 72, con cinco juegos de bochas que van de las 7.341 yardas de las negras a las 5.574 de las rojas.
Un diseño que decide dónde defenderse
Cabell B. Robinson llegó a este proyecto con un recorrido poco común. Entró al estudio de Robert Trent Jones Sr. en 1967 y entre 1971 y 1987 dirigió su oficina europea, el período en que la firma construyó buena parte de lo que hoy es el golf del sur de España. En 1987 abrió estudio propio y encadenó campos en Portugal, Chipre y Marruecos antes de volver a este valle con una cancha firmada por él.
La decisión de diseño acá es explícita y Robinson la declaró: calles anchas, pensadas para que el campo sea jugable por mortales comunes. El agua entra en apenas cinco hoyos y los bunkers son blancos, grandes y visibles, puestos donde se ven desde el tee. Toda la dificultad está corrida al green. Las superficies son enormes, muy contorneadas, varias de dos y tres niveles, y las quiso así de grandes para poder mover la bandera y cambiar la cancha de un día para el otro.
Eso ordena la vuelta en dos mitades de carácter distinto. La ida corre más cerca de la costa y concentra los dos hoyos más fotografiados: el 6, un par 5 cuesta abajo con lago por toda la derecha, y el 8, hándicap 1, con agua desde el tee hasta el green. La vuelta se mete en las lomas: hoyos más cortos, greens elevados, bunkers frontales profundos y superficies que esconden parte del banderín. El 15 y el 17, los dos pares 3 con agua y greens escalonados, son los que más veces cambian una tarjeta sobre el final.
Un club, no solo una cancha
La Reserva Club es una propiedad completa alrededor del campo: canchas de tenis y pádel, un club de playa con laguna artificial inaugurado en 2018, canchas de polo y una academia dirigida por Manuel Piñero, uno de los nombres grandes del golf español de los setenta y ochenta. El campo es una pieza dentro de un complejo que funciona todo el día, y no un club de golf aislado.
El ranking español de Top100GolfCourses la ubica decimotercera del país, dentro de un radio de cinco kilómetros que también contiene a Valderrama y al Real Club de Golf Sotogrande. Y tiene hoja de servicios propia: sede del NH Collection Open del Circuito Europeo en 2014, del La Reserva de Sotogrande Invitational del circuito femenino europeo en 2019, y de dos ediciones del Aramco Team Series, en 2021 y 2022.