Ciento cincuenta años sin golf
El golf en Kingsbarns está documentado desde 1793, cuando los vecinos del Crail Golfing Society reconocieron formalmente a los golfistas del pueblo. La Kingsbarns Golfing Society quedó constituida en 1815 y el acta está grabada en una jarra de plata que le entregaron al noveno conde de Kellie. Se jugaba sobre nueve hoyos hasta que en 1850 el arrendatario del Cambo Estate calculó que el terreno rendía más como campo de labranza y lo aró.
Volvió en 1922, cuando Lady Erskine de Cambo reflotó el club y Willie Auchterlonie, campeón del Open en 1893, trazó nueve hoyos nuevos que sirvieron al pueblo durante los años treinta. La Segunda Guerra los cerró: el terreno pasó a formar parte del dispositivo de defensa costera y se sembró de minas. Hubo una reapertura breve al terminar la guerra y en 1948 el club cerró de nuevo. Los socios se pasaron a Crail.
Un californiano recorriendo la costa de Fife
A mediados de los noventa, un empresario californiano llamado Mark Parsinen recorrió decenas de sitios de la costa escocesa buscando terreno para construir. Eligió Kingsbarns, se asoció con el financista Art Dunkley para juntar el capital y contrató a Kyle Phillips, que acababa de dejar el estudio de Robert Trent Jones Jr. y con quien ya había trabajado en Granite Bay, California. La obra arrancó en noviembre de 1997 sobre 220 acres del Cambo Estate y la cancha abrió en julio de 2000, la única de Escocia levantada sobre terreno de links en más de setenta años.
El sitio ya tenía quien lo defendiera antes de que se moviera la primera pala.
one of the last true seaside links sites capable of development in Scotland
La frase es de Sir Michael Bonallack, ex Captain del R&A, y la publica el propio club.
El mar en los dieciocho
El terreno que compró Parsinen no tenía dunas: era campo de labranza chato sobre suelo arcilloso. Phillips construyó un sistema de crestas paralelas a la costa y talló las calles en repisas escalonadas, de manera que cada hoyo mira al Mar del Norte sin taparle la vista al siguiente; el recorrido dibuja una especie de ocho a lo largo de 2,9 kilómetros de costa. Para que las calles agarraran fescue de links contrataron como consultor a Walter Woods, ex head greenkeeper de St Andrews. El Fife Coastal Path cruza la propiedad y sigue siendo derecho de paso público.
Lo que Kingsbarns puso en marcha
Desde 2001 la cancha es una de las tres sedes del Alfred Dunhill Links Championship, junto al Old Course y a Carnoustie: los equipos juegan las tres en los primeros tres días y la final se disputa en St Andrews. En 2017 fue sede del Ricoh Women's British Open, que ganó la surcoreana In-Kyung Kim, y en 2010 sirvió como sede de qualifying local para el Open. Después de Kingsbarns aparecieron Castle Stuart, Trump International Scotland y Machrihanish Dunes, tres proyectos apoyados en la misma demostración: en Escocia todavía se podía construir un links nuevo y llenarlo de visitantes.
Se juega caminando, con los buggies saliendo únicamente con certificado médico y manejados por un caddie, y el club insiste en reservar el caddie al mismo tiempo que la salida. No pide certificado de handicap. La temporada va de fines de marzo a principios de noviembre, el clubhouse abre noventa minutos antes de la primera salida, y el green fee incluye el driving range con bolas ilimitadas, el área de juego corto, el bunker de práctica y el putting green. Delante del green del 18 corre un burn revestido en piedra que es anterior a la cancha actual: quedó del recorrido que se jugaba acá en el siglo XIX.