La links que hubo que construir
El golf en Gailes empezó el 23 de marzo de 1911, cuando se formó el club y Willie Fernie —campeón del Open de 1883— trazó un recorrido de unas 6.700 yardas sobre la arena que separa Irvine de Troon. El clubhouse se inauguró en 1913 y James Braid rehizo el plan de bunkers en 1922. Después vinieron las guerras: la cancha cerró entre 1918 y 1920, volvió a abrir con un torneo amateur y en 1940 fue requisada por el ejército, que mantuvo un campamento en el predio hasta los años sesenta.
De aquel trazado no quedó nada jugable. El terreno pasó tres décadas más sin golf hasta que apareció un proyecto de complejo residencial llamado Southern Gailes que nunca se concretó. En 2003 Loch Lomond Golf Club compró el predio y contrató a Kyle Phillips —el arquitecto de Kingsbarns— para terminar el diseño. Phillips la construyó desde el suelo: levantó montículos para encajonar los fairways, repartió pot bunkers a distancia de drive, dejó los burns cruzando el recorrido y dibujó greens de ondulación grande.
Lo que la cancha pide
El recorrido es par 72 y se juega desde cuatro bochas, entre 5.560 y 7.100 yardas, con slope 138 y course rating 76,3 desde las negras. Los fairways son anchos y los carries forzados, pocos: una ronda desprolija termina igual. La defensa está en otro lado. Los pot bunkers están puestos donde cae el drive del que pega fuerte, las zanjas cruzan a distancias que obligan a decidir antes de sacar el palo, y los greens son lo bastante grandes y ondulados como para que la posición de la bandera cambie el hoyo de un día para el otro. Sumado al viento del Firth, es una cancha que se gradúa de dócil a dura sin mover un tee.
No hay línea de costa en juego. El Firth of Clyde y el perfil de Arran aparecen de fondo —desde el 12, el par 4 más corto, y desde el clubhouse de dos plantas—, pero ningún golpe se juega sobre el mar. Lo que sí hay es una vía de tren pegada al 13 por la izquierda, un par 3 de 120 yardas en el 11 con cuatro pot bunkers alrededor de un green poco profundo, y un cierre de par 5 de 560 yardas con un burn que envuelve el green por la derecha.
La credencial competitiva llegó rápido. En 2017 Dundonald fue sede del Scottish Open masculino y del femenino en la misma temporada: Rafa Cabrera-Bello ganó el desempate en muerte súbita a Callum Shinkwin, y Mi Hyang Lee se llevó el Ladies Scottish Open, que ya venía jugándose ahí desde 2015. Desde 2022 el Women's Scottish Open volvió y no se movió más: cinco ediciones seguidas, con Ayaka Furue, Céline Boutier, Lauren Coughlin, Lottie Woad y Jenny Shin en el cuadro de honor. Desde 2023 el R&A la usa además como una de sus sedes de Final Qualifying para The Open.
En 2019 el predio cambió de manos y arrancó un plan de 25 millones de libras que en 2021 puso en pie un clubhouse de dos plantas con restaurante, gimnasio y sala de whisky, más 22 habitaciones y 18 lodges de autoservicio alrededor de un putting green. Con eso, y con un tee sheet abierto los siete días que se reserva por internet, Dundonald funciona como base de una semana de golf en Ayrshire: Western Gailes queda al lado y Royal Troon y Prestwick están a pocos minutos por la A78.