Tres firmas sobre el mismo trazado
Myrtle Beach National abrió en 1973 con esta cancha, la primera de las tres que Arnold Palmer y Francis Duane proyectaron sobre la misma propiedad de pino carolina, a siete millas del mar. Entonces se llamaba North Course, a secas. La West llegó en 1974 y la SouthCreek en 1975, y el complejo de 54 hoyos se volvió una de las paradas fijas del golf del Grand Strand en la década en que la zona empezó a llenarse de campos.
Palmer volvió una sola vez, y volvió acá. Entre 1995 y 1996 rehizo el trazado con una mano bastante más suelta que la de veinte años antes: metió un fairway isla en el sexto, un green isla en el 12 con dos bunkers recortados en forma de «S» y «C» por South Carolina, y sembró el 18 de arena de tee a green hasta pasar los cuarenta bunkers. El campo pasó a llamarse King's North. La National Golf Course Owners Association lo eligió cancha del año de South Carolina en 1996, Golf Digest lo puso entre sus diez mejores públicas nuevas del país en 1997 y lo sumó a las 100 Greatest Public en 2004.
Dos veranos cerrada
Casi treinta años después de esa vuelta de Palmer, la cancha cerró el 3 de junio de 2024 para una obra de dos veranos. La dirigió Brandon Johnson, que fue arquitecto jefe de la Arnold Palmer Design Company. Los nueve de ida se rehicieron en 2024 y reabrieron a principios de octubre; los de vuelta se cerraron de mayo a octubre de 2025. Los greens crecieron un 36% —treinta mil pies cuadrados de superficie nueva— y se resembraron con bermuda ultradwarf TifEagle. Cada bunker del campo se rehízo con liner de hormigón capilar para que deje de lavarse con las tormentas. Se ampliaron las áreas nativas, se sacaron los montículos simétricos que rodeaban los greens y se despejaron árboles para abrir líneas de visión.
Rendimos homenaje a los rasgos originales, pero presentados de una manera nueva.
Lo dijo Brandon Johnson al presentar la obra en el sitio oficial del club, y la frase describe bien lo que pasó con los tres golpes de efecto de Palmer: ninguno desapareció. El fairway isla del sexto sigue ahí, con uno de sus tres bunkers convertido en waste area. Las letras del 12 se redibujaron en vez de borrarse. El 18 cambió de cara por completo y perdió parte de su arena, pero sigue teniendo más de cuarenta bunkers entre el tee y el green.
Lo que sí cambió es la cuenta. La cancha reabrió con 6.903 yardas desde negras, 114 menos que las 7.017 con las que había cerrado, y el slope desde ese juego de bochas quedó en 154. La dificultad no vino del largo: vino de greens más movidos, con menos margen en el approach, y de bunkers que ahora entran en la decisión de juego en vez de solo enmarcar el hoyo. Todos los juegos de bochas subieron de slope, varios de a dos dígitos.
Dónde entra en un viaje al Grand Strand
No hay una sola casa a la vista desde el trazado, algo poco frecuente en la zona, y tees y greens están lo bastante cerca entre sí como para caminarla sin drama. Está a unos veinte minutos del aeropuerto de Myrtle Beach, en el corredor de Carolina Forest, así que entra cómoda en cualquier armado de varios días sin obligar a cruzar la franja. Es una de las canchas de la rotación del Myrtle Beach World Amateur Handicap Championship, el torneo amateur más grande del mundo: tres mil jugadores, cincuenta y cinco campos, 72 hoyos repartidos por toda la costa a fines de agosto y principios de septiembre. En junio, julio y agosto los menores de 16 juegan sin cargo acompañados por un adulto que paga.