Un cuenco escondido del Pacífico
Old Macdonald ocupa la parte más rara del predio de Bandon: después del tercer hoyo el trazado cruza una duna y entra en un cuenco central del que no vuelve a salir hasta el green del 16. Fue, hasta que abrió Sheep Ranch, la menos expuesta de las canchas del resort, y la única donde el océano es una aparición y no un telón permanente — el 7 concentra casi toda la costa que se ve en la vuelta. Eso no la protege del viento: el cuenco es abierto, no hay arbolado, y la bola vuela distinto en cada uno de los dieciocho.
El terreno se sembró íntegramente de fescue, sin transición visible entre calle y green, de manera que la bola sigue rodando donde en otra cancha se detendría. La tarjeta lo declara en su reverso con una precisión que dice bastante del lugar: solo la arena preparada con rastrillo cuenta como bunker, todo el resto de la arena es área general. En una cancha que tiene arena por todas partes, esa distinción es la que hace jugable la vuelta.
Greens para cuatro canchas
Las superficies de putt de Old Macdonald son el dato que ordena todo lo demás. Van de cuarenta yardas de fondo la más chica a setenta y seis la más grande, y las del 5 y el 18 superan los mil seiscientos metros cuadrados cada una. Tom Doak declaró que son los greens más grandes que construyó cualquiera en treinta años. El quinto y el décimo comparten un bunker de green, y el quinto está entre las superficies más anchas que existen.
Las calles acompañan la escala: entre sesenta y ochenta yardas de ancho, con acarreos obligados casi inexistentes. La consecuencia es contraintuitiva. Desde el tee la cancha es la más benévola del complejo, y el examen entero se corrió al segundo tiro y al putt: sobre un green de setenta yardas de fondo, quedar en la mitad equivocada cuesta más que quedar a treinta metros del hoyo.
La cancha que se juega mal la primera vez
Old Macdonald es la más discutida de Bandon, y la discusión tiene una causa identificable. El trazado se pensó para el viento del verano; en invierno sopla del sur, y el tramo del 9 al 12 —que incluye el Road, el Redan de doscientas treinta y siete yardas y el Bottle— se convierte en otra cancha. Breaking Eighty sostiene que buena parte de su mala fama nace de ahí, de vueltas jugadas con el viento al revés del que la ordena.
Los tres campeonatos de la USGA que hosteó dicen algo parecido desde el otro lado. En 2011 recibió los dos Public Links, el masculino compartido con Bandon Trails; el femenino lo ganó Brianna Do y el masculino se definió en el hoyo 37, con Corbin Mills sacándole el título a Derek Ernst en el desempate. En 2019 la USGA le dio el match play completo del Amateur Four-Ball, con Pacific Dunes de segunda cancha para el stroke play, y la jugó a siete mil treinta y siete yardas, más de lo que mide su barra más larga. Ganaron Scott Harvey y Todd Mitchell. El resort tiene comprometidos trece campeonatos de la USGA hasta 2045; cuál va a cada cancha se decide después.