Una franja de dunas entre el pinar y el mar
Mike Keiser compró dos mil acres al norte de Bandon en 1993 y Pacific Dunes ocupa la franja que va del bosque de pinos de costa hasta el acantilado. El terreno no es homogéneo y esa es la materia prima del campo: dunas de casi veinte metros que emergen entre los pinos, un llano de retama en el medio, y arriba de todo un borde de tierra colgado sobre el Pacífico. Abrió el 1 de julio de 2001, dos años después de la primera cancha del complejo.
Dos par 4 al filo, corriendo al revés
El terreno bueno de verdad es el del acantilado, y el trazado está armado para exprimirlo. Los dos par 4 que juegan contra el mar —el 4 en la ida y el 13 en la vuelta— corren en direcciones opuestas, de modo que el mismo viento nunca pide el mismo tiro dos veces. Los cuatro par 3 de la vuelta de atrás cuelgan de los bordes de las dunas. Y los tres par 5 —el 3, el 12 y el 15— cruzan el llano de retama y hacen de tejido conectivo entre un tramo alto y el siguiente.
El viento cambia de mano según la temporada: en verano entra del noroeste y en invierno del sudoeste, y el trazado aguanta las dos porque casi ningún tramo repite orientación. Con 6.633 yardas desde las negras la defensa no es la distancia. Está en los greens, que son chicos y tienen los contornos exteriores filosos, y en el suelo firme que los rodea: Doak los construyó más planos de lo que acostumbra y el examen se corrió del putt al chip.
Se camina, y hay tres hoyos donde la pelota no se busca
Como todo el complejo, Pacific Dunes es solo a pie, con caddie o con carro de mano. La contracara de ese régimen está impresa en la tarjeta: los hoyos 4, 11 y 13 —los tres que juegan contra el acantilado— tienen zonas de no juego señalizadas con estacas rojas de tope verde, donde está prohibido entrar. Se juegan como área de penalidad y no se pisan.
Tres campeonatos con nombre propio
El palmarés de Pacific Dunes no se confunde con el del resort. Acá se jugó la Curtis Cup de 2006, que Estados Unidos le ganó a Gran Bretaña e Irlanda por 11½ a 6½; la edición inaugural del U.S. Women's Amateur Four-Ball, en 2015, que se llevaron Mika Liu y Rinko Mitsunaga; y el stroke play del U.S. Amateur Four-Ball de 2019. El complejo tiene trece campeonatos de la USGA comprometidos hasta 2045, pero la asignación se anuncia por resort y no por cancha.