
El viento del Pacífico llega sin nada que lo frene, y un gaitero cierra la vuelta cuando cae el sol.
Antes de 1987, el extremo norte del Del Monte Forest, pegado a Asilomar, era una explotación de arena. El permiso para construir la cancha vino atado a un compromiso ambiental: restaurar el sistema de dunas que la minería se había llevado. La operación montó viveros dentro de la propiedad y en los primeros años plantó más de cien mil ejemplares nativos por temporada. La cancha abrió el 5 de noviembre de 1987.
El diseño lo firmó Robert Trent Jones Jr., con Tom Watson —que nunca había diseñado una cancha— y Sandy Tatum, expresidente de la USGA. Cada uno empujó lo suyo y se ve en el mapa: Jones armó fairways anchos y ondulados, con cuatro calles partidas al medio por un bunker central; Watson insistió con bunkers chicos y bien puestos y con caídas de green para el juego corto; Tatum agregó los bunkers de la derecha del 6. Watson jugó la vuelta inaugural en 67 y describió así la sensación:
Tan parecido a Escocia que casi se escuchan las gaitas.
La frase es de Tom Watson, el día de la apertura, y quedó. Desde entonces un gaitero toca cada tarde cuando la cancha cierra, cerca del atardecer.
El 18 de marzo de 2026 la cancha cerró para un rediseño completo a cargo de Gil Hanse y Jim Wagner. La reapertura está anunciada para el 17 de abril de 2027, trece meses de obra. No es una puesta a punto: el hoyo 13 desaparece, el 14 se parte en dos —un par 4 y un par 3 nuevo—, el 8 se muda y el 18 se rediseña. Los greens crecen alrededor de un 40% y los fairways cerca de un 30%, con menos rough y más superficie rasurada alrededor de los greens. El césped irrigado baja un 12% y tres acres vuelven a área nativa protegida. Los corredores del trazado, en cambio, quedan donde están: la restricción ambiental no permite mover el ruteo, y Hanse declaró que tampoco hacía falta.
El motivo lo dio la propia empresa, con números. David Stivers, CEO de Pebble Beach Company, contó que prácticamente todos los huéspedes del resort juegan Pebble Beach Golf Links, cerca de nueve de cada diez juegan Spyglass Hill y ocho de cada diez llegan a Spanish Bay. Es la menos jugada de las tres, y el objetivo declarado del proyecto es corregir esa proporción.
Lo que la cancha aporta al calendario, mientras tanto, sigue en pie. Spanish Bay es una de las tres sedes del TaylorMade Pebble Beach Invitational, el torneo de noviembre que cruza jugadores del PGA Tour, el LPGA, el Champions y el Korn Ferry en la misma cancha con salidas diferenciadas. En 2025 lo ganó Mina Harigae, primera mujer en imponerse desde Juli Inkster en 1990.
El acceso funciona como en el resto del complejo: el huésped del resort reserva hasta con dieciocho meses de anticipación y el que no se aloja llega hasta seis meses antes. La cancha admite caddie y admite caminarla; al reabrir, la operación pasa a carro por senda con un sistema de caminos nuevo. El aeropuerto de Monterey queda a unos veinte minutos.
Sobre la arquitectura de la cancha
Robert Trent Jones Jr. contó él mismo cómo se repartió el trabajo. Él puso el ruteo: fairways anchos y ondulados, con cuatro calles partidas al medio por un bunker central —el 5, el 10, el 11 y el 14— para obligar a elegir lado antes de pegar. Tom Watson, que nunca había diseñado una cancha, empujó bunkers chicos y bien ubicados y caídas de green pensadas para el juego corto de las islas británicas; Sandy Tatum, expresidente de la USGA, agregó los bunkers de la derecha del 6. El propio Jones definió el viento del Pacífico como un obstáculo invisible del trazado.
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Lo que la hace única
Se construyó sobre una mina de arena agotada, y el proyecto incluyó viveros propios que plantaban más de 100.000 plantas nativas por año.
Conviene decirlo derecho: hasta abril de 2027 esta cancha no se juega, y cualquier itinerario de Monterey armado este año se arma sin ella. Lo que importa es por qué cerró. Pebble Beach Company no la sacó de circulación trece meses por mantenimiento: la sacó porque, según sus propios números, era la tercera elección de sus huéspedes, y le entregó el terreno a Gil Hanse con permiso para eliminar un hoyo y partir otro en dos. Un rediseño de esa profundidad no se hace para dejar las cosas parecidas. Nuestra lectura es que la ventana buena es 2027. Vuelve una cancha distinta, con la tarifa ya anunciada a la altura de Spyglass Hill, en un destino donde el resto del inventario no cambió. De los tres campos de golf del complejo, es el único del que hoy se puede afirmar que en un año va a ser otra cosa.
El gaitero toca al caer el sol, cuando cierra la cancha: la única salida que lo cruza jugando es la de la tarde.
Salida Blue · 6.739 yardas · Slope 143 · Rating 73.8
Temporada alta: Abril, Mayo, Septiembre, Octubre. Temporada de valor: Marzo, Noviembre.
En marzo y noviembre puede aparecer lluvia o viento frío, y a cambio la península se vacía y la relación precio-experiencia mejora.