El Nicklaus que volvió a firmar 35 años después
Turtle Point abrió en 1981 como la segunda cancha de Kiawah Island, cuando Jack Nicklaus recién empezaba a construirse un nombre como diseñador. El terreno es llano y arbolado: robles vivos, pinos, palmettos y magnolias, con lagunas repartidas y un aire de bosque marítimo que no anticipa nada de lo que viene en la vuelta. Los corredores son estrechos, los greens chicos, y hay casas pegadas a casi todos los hoyos, con el out of bounds que eso trae.
En enero de 2016 Nicklaus volvió a meter mano en su propia obra. Había recorrido la cancha en octubre de 2015 con su equipo, y lo que siguió fue una obra de nueve meses: los 18 greens reconstruidos, cinco de ellos reubicados porque la sombra no los dejaba andar, todos los bunkers rehechos, el fairway ampliado de 20 a 34 acres, riego nuevo y paspalum —una grama tolerante a la sal— en tees, calles y greens. Hubo cambios puntuales de trazado: en el 2, un par 5 de doble dogleg, agrandaron la laguna y corrieron el green detrás; en el 7 sumaron un espejo de agua nuevo; en el 16 movieron la salida afuera de las dunas. La cancha que se juega hoy es bastante más ancha que la que aparece en las reseñas viejas.
que el jugador use la cabeza antes que el músculo
Así resumió Nicklaus la intención original del diseño en la ficha de Nicklaus Design, y es una descripción justa de lo que la cancha sigue pidiendo: acá el largo no resuelve nada.
Donde el bosque se abre al Atlántico
Del 14 al 16 el recorrido sale del arbolado y se mete entre las dunas. Son tres hoyos cortos —dos par 3 y un par 4— y el corazón de la ficha. El 14 pone el green apoyado sobre la duna, con un bowl en el centro y un solo bunker adelante a la derecha. El 15 es el signature: dunas en todo el lado izquierdo, dos salidas alternativas para elegir cuánto morder, y un punch-bowl que corre en contra. El 16 es el que más ganó con la obra de 2016, porque la salida nueva dejó el Atlántico de fondo. El resto de la vuelta transcurre entre lagunas y arboleda, y cierra en un par 4 con agua a la izquierda y cruzando delante del green.
La historia competitiva es de la que no hace ruido pero pesa. En 1990 Turtle Point hospedó el PGA Cup, el enfrentamiento por equipos entre profesionales de club de Estados Unidos y de Gran Bretaña e Irlanda, un año antes de que el Ocean Course estrenara la Ryder Cup del 91. También pasaron por acá el Carolinas Amateur y el South Carolina Amateur. Y en 2029 va a ser sede de los Girls & Boys Junior PGA Championships. Golf Digest la ubica 48ª de South Carolina en su lista 2025/26.
En lo operativo es de las canchas accesibles del complejo: está abierta al público sin necesidad de alojarse, los huéspedes del resort tienen tarifa preferencial y prioridad de reserva, y el que no se aloja puede tomar tee time hasta 60 días antes. Se puede caminar todo el año —el resort la cuenta entre sus canchas más caminables— y hay caddies disponibles sin fee, a gratificación, cuando el staff alcanza. El clubhouse tiene vestuarios, pro shop y Tomasso, un italiano contemporáneo con mesas adentro y en la galería.