Dónde empezó Gil Hanse
En 1998 el Crail Golfing Society —fundado en 1786, el séptimo club más viejo del mundo, con actas completas desde el primer día— abrió su segunda cancha y se la encargó a un arquitecto estadounidense que todavía no había firmado nada por su cuenta. Craighead fue el primer campo de Gil Hanse fuera de Estados Unidos y su primer proyecto en solitario; también fue la primera cancha construida en Escocia por un arquitecto estadounidense profesional. Hanse hoy firma Los Angeles Country Club, Streamsong Black, el campo olímpico de Río y las restauraciones de Oakmont y Merion. Todo eso empezó en una meseta sobre el Mar del Norte, a doce millas de St Andrews.
El terreno le dio poco margen. Son 114 acres de forma irregular sobre una plataforma de acantilado inclinada, más costera que links en sentido estricto, y con un terraplén medieval protegido atravesándola, lo que obligó a trabajar con supervisión arqueológica. Hanse resolvió el ruteo metiendo los pares 3 y los pares 4 cortos en los sectores más angostos, llegando a la línea de costa en las dos vueltas y sin repetir dirección en hoyos consecutivos. El bunkering lo pensó contra la tecnología moderna: los bunkers de calle están donde el jugador largo no puede simplemente volarlos.
Los nombres de los hoyos no son decorativos
El 5 se llama H.M.S. Jackdaw, el 6 Barracuda Way y el 8 Stringbag Alley. Los tres apuntan al mismo lugar: la estación aeronaval que la Royal Navy comisionó junto a esta punta el 1 de octubre de 1940 y que funcionó como escuela de torpedos de la Fleet Air Arm. El 785 Naval Air Squadron operó ahí desde noviembre de 1940 hasta marzo de 1946 con Fairey Swordfish —el biplano al que la tripulación le decía “Stringbag”— y después con Barracudas. El aeródromo sigue en pie tierra adentro, con las cuatro pistas y la mayoría de los edificios intactos: es uno de los aeródromos de la Segunda Guerra mejor conservados de Gran Bretaña.
La otra capa es más vieja. El 15 se llama Danes Dike por el terraplén lineal que cruza la propiedad, monumento nacional protegido desde 1996 y el único earthwork lineal que sobrevive en Fife; la tradición se lo atribuye a los invasores vikingos del siglo IX, aunque la datación probable es altomedieval. Los estudios geofísicos rastrearon su línea por debajo de la cancha, y el muro entra en juego en cuatro hoyos. El recinto que ese terraplén encierra contiene la cueva de Constantino, con ocupación de la Edad de Hierro romana y tallas cristianas de alrededor del año 800: de ahí sale el nombre del 18, Constantine's Way.
Un campo que no se defiende con yardas
Desde blancas son 6.651 yardas para par 72, y el reparto explica el campo mejor que el total. Siete de los diez pares 4 miden menos de 400 yardas: solo el 4, el 14 y el 18 pasan de esa marca. Tres de los cuatro pares 5 están en la ida, que es 351 yardas más larga que la vuelta —3.501 contra 3.150—, y los dos últimos pares 3 aparecen recién en el 13 y el 17. La defensa está en otro lado: bunkers revestidos y contorneados con criterio, greens de tamaño medio con movimiento interior que premia conocerlos, y un viento que no encuentra un solo árbol en toda la propiedad.
Las credenciales dependen de a quién se le pregunte, y el rango es amplio. National Club Golfer la ubica 16ª de Escocia en su Top 100; Golf Digest la pone 37ª del país; Top100GolfCourses la tiene 60ª de Escocia y 10ª de Fife, y admite en su propia reseña que no la rankeó hasta 2008, diez años después de la apertura. El vecindario tampoco ayuda a que se la vea: Kingsbarns está a cuatro millas y el complejo de St Andrews a doce, y Craighead se juega por una fracción de lo que cuesta cualquiera de los dos.
En 2019 fue sede del Scottish Amateur, y la final se jugó acá. La ganó George Burns, socio de Crail, en el hoyo 19 frente a Lewis Irvine, después de que los dos llegaran a esa final con ocho rondas de competencia encima en la misma semana. Fue el primer jugador en ganar el título masculino escocés en su propio club desde 1988.