Del Gold al Golden Palm
Doral abrió a comienzos de los sesenta alrededor del Blue Monster, y en 1967 sumó otra cancha: el Gold, diseño de Robert von Hagge y Bruce Devlin. Con ese nombre pasó casi medio siglo. El actual llegó con la reapertura de septiembre de 2015, ya con el resort en manos de la Organización Trump.
En el medio hubo dos reformas grandes. En 1995 Raymond Floyd, con el arquitecto Ted McAnlis, trabajó sobre el mismo recorrido, alargó hoyos y reconstruyó los greens. Veinte años después llegaron Gil Hanse y Jim Wagner, y el Gold se convirtió en el Golden Palm.
El agua entra en juego en dieciséis de los dieciocho hoyos, entre robles, banianos y ficus. Desde las bochas negras la cancha mide 7.012 yardas, con slope 139; desde las rojas baja a 4.858, con tres juegos intermedios: doradas, azules y blancas. La ida suma 36 y tiene los dos par 3 más largos del recorrido, el 7 y el 9, de 222 y 242 yardas desde negras. La vuelta suma 35, con tres par 3 y el 11, un par 5 de 597.
Entre 2018 y 2020 fue la cancha del PGA Tour Latinoamérica en Doral: recibió dos ediciones del Shell Championship, el cierre de temporada del circuito, y el Shell Open de diciembre de 2020.
La vuelta termina en un par 4 de 469 yardas con green isla. Es el hoyo por el que se conoce a la cancha.