Todo el golf entra en cuatrocientas yardas de ancho
Chanonry Ness es una lengua de tierra de unas cuatrocientas yardas de ancho por mil ochocientas de largo que se mete en el Moray Firth al norte de Inverness, y la cancha entera vive ahí. Menos de cuarenta hectáreas, agua a los dos lados y Ness Road cruzando el predio por el medio, que es una de esas rarezas de ruteo que hoy ningún proyecto aprobaría. Los nueve de ida van pegados a la playa hasta la punta del cabo; los de vuelta regresan por el otro borde. Enfrente, del otro lado del agua, se ve Fort George.
En la punta está el faro, y también está la razón por la que mucha gente que no juega al golf llega hasta acá: Chanonry Point es uno de los mejores lugares de Europa para ver delfines desde tierra firme, y los delfines aparecen a metros de la costa cuando la marea entra.
El golf en esta tierra está documentado desde 1702. En julio de 1793 se formalizó la sociedad en Williamson's Tavern, y esa fecha es la que sostiene la credencial que el club repite en todos lados: el 15.º club registrado más antiguo del mundo. El club organizado tal como existe hoy se constituyó en 1888, con unos cincuenta socios, y levantó su primera casa en 1895. La cuota de ese año era de cinco chelines, dos jornales de un peón.
Los nombres cuentan lo que pasó acá
Casi todos los hoyos llevan nombre, y los nombres no son decorativos. El 16 se llama Coignach Odheur por el Vidente de Brahan, al que quemaron en un barril de brea en este cabo por las profecías que soltó sobre la casa de Seaforth; su cairn conmemorativo está en la punta. El 18 se llama Fiery Hillock porque el montículo que hoy es el bunker central del green era donde se prendían los fuegos que llevaban las noticias de desastre por la costa del Moray. El 5 se llama Icehouse por la vieja heladera que marca el fuera de límites del otro lado de Point Road.
El capítulo más reciente de esa lista es de 1940. En septiembre de ese año las autoridades militares requisaron la cancha y la casa club para ensayar desembarcos anfibios de cara a Normandía; el rey Haakon de Noruega vino a ver el terreno donde entrenaban sus tropas. Los bolardos de hormigón todavía están al costado de las calles del 3 y del 4. El War Department pagó cuatro mil libras de compensación, nueve hoyos volvieron a abrir en el verano de 1946 y los dieciocho recién en 1947.
Cómo se juega
Seis mil ochenta y cinco yardas desde las negras, par 71, course rating 69.9 y slope 121. La segunda vuelta no tiene un solo par 5 y termina en un par 3 de 211 yardas, lo que deja ocho pares 4 seguidos entre el 10 y el 17. Los greens son chicos y con movimiento, los bunkers son de tipo pot, y el aulaga hace de rough donde no hay un solo árbol que corte el viento. Cuando el aire entra del oeste sobre el firth, la cancha se pone tan larga como haga falta.
El club tiene hoy cerca de mil cien socios y una reputación de recibimiento que aparece en todas las reseñas de visitantes. La casa club de 1959 la pagó entera una benefactora, Isa Ross, con una condición: que no se vendiera alcohol. La condición se levantó en 1977, y el bar lo abrió Dai Rees. El club también cuenta que los oficiales de Fort George eran socios honorarios, y que de un silbido escuchado en esta cancha el bandmaster Ricketts sacó las dos notas que abren la marcha Colonel Bogey. Es la versión del club: la historia del silbido está registrada, la cancha donde ocurrió no.