El links donde Gran Bretaña e Irlanda gana
Nairn se fundó en 1887 sobre la orilla sur del Moray Firth, a quince minutos del aeropuerto de Inverness y a un par de cuadras del centro del pueblo. Mide 6.832 yardas desde negras y es par 71. Se ve el mar desde los dieciocho hoyos, pero eso engaña: sólo los primeros siete se juegan realmente sobre la playa, con la arena a la izquierda y el viento del Firth entrando de costado. El resto de la vuelta es otra cancha.
La lista de campeonatos que pasaron por acá es la de un lugar mucho más famoso. En 1999 Nairn fue sede de la Walker Cup, y Gran Bretaña e Irlanda la ganó 15-9 con Paul Casey y Luke Donald firmando 4-0-0 cada uno, todavía amateurs. En 2012 volvió con la Curtis Cup y el resultado se repitió: 10½-9½ para las locales. Y en 2021 el Amateur Championship dejó una de las finales más raras de su historia, con Laird Shepherd ganando en el hoyo 38 después de haber estado ocho abajo.
La cuesta que no sale en las fotos
Del 12 al 14 el trazado se mete tierra adentro y sube. El 13, “Crown”, es handicap 2: trepa treinta y cinco pies del tee al green, con tres bunkers de calle y cuatro alrededor de la superficie. El 14, “Kopjes”, sale desde el punto más alto de la cancha y son 224 yardas de aire contra cuatro bunkers que tapan el frente, con el Black Isle de fondo. Después llega el 15, “Sutors”, 303 yardas cuesta abajo con lomas delante del green. Los cuatro par 3 apuntan a rumbos distintos, así que el viento nunca se repite: el 4 son 167 yardas, el 6 son 193, el 11 son 180 y el 14, 224.
El terreno es el clásico de un links viejo: humps and hollows, aulaga cerrando las calles, pot bunkers y greens rápidos que parecen más planos de lo que son. La autoría está repartida entre seis manos a lo largo de 130 años. Archie Simpson trazó el original, Old Tom Morris lo extendió hacia el oeste en 1889, James Braid rehízo tees, bunkers y greens en 1909, Ben Sayers volvió en 1920 y C.K. Cotton lo ajustó después de la guerra. Entre 2018 y 2020, Tom Mackenzie de Mackenzie & Ebert hizo la intervención más grande del siglo: bunkering nuevo, once tees, tres greens y treinta y nueve bunkers de calle reconstruidos con borde de tepe.
El clubhouse mira al Firth y tiene una sala de archivo que en el mundo del golf tiene nombre propio. A mitad de vuelta está The Bothy, el refugio donde se para a tomar algo antes de encarar la segunda parte. El suelo arenoso drena y la cancha se juega los doce meses, aunque la luz de las Highlands mande el calendario más que el clima.