Cuatro socios de Glasgow y una tira de arena
En 1897, cuatro golfistas de Glasgow —William Johnstone, James Lang, Will G O Lindsay y Andrew McCulloch— salieron a buscar en la costa de Ayrshire lo que su ciudad no les daba: una cancha lejos del humo industrial y lo bastante libre de heladas como para jugar todo el año. El sexto Duque de Portland les arrendó el terreno y en 1920 se los vendió por £3.360. Los primeros nueve hoyos estaban jugables en la primavera de 1898 y los dieciocho en mayo del mismo año.
Lo que encontraron fue una tira angosta de linksland entre el mar y la vía del ferrocarril, al norte de Troon. Esa geometría explica casi todo lo que pasa en la cancha. No hay ancho para acomodar el trazado: hay siete hoyos al norte del clubhouse y once al sur, el recorrido gira cuatro veces y por eso el viento del oeste llega de cara, de espalda y de los dos costados dentro de la misma vuelta. Tres burns cruzan el terreno y aparecen delante de los greens del 8, el 13 y el 16.
El tren que traía a los socios
El ferrocarril no es solo el límite de la derecha: durante décadas fue el acceso. El club tuvo estación propia en la puerta y ese fue el medio de transporte de los socios de Glasgow hasta los años cincuenta. El último tren salió de la estación de Gailes en la nochevieja de 1966. El primer hoyo de la cancha todavía se llama Station.
El clubhouse original se levantó en 1909 por £4.000 y se reformó en 1934, en 1961, a mediados de los noventa y en 2013, cuando se sumaron el golf shop nuevo y los bag drops. El trazado, en cambio, se movió poco: las únicas modificaciones de peso vinieron de las maniobras de tanques durante la guerra, del camino de acceso al puerto de Irvine y de la mano de Fred Hawtree en los setenta.
El 6 y el 7
En el medio de la vuelta hay dos hoyos consecutivos que se citan solos. El 6, Lappock, es un par 5 que el club presenta como el único links del mundo que es todo carry en la línea directa, con el green escondido entre dos dunas altas. El 7, Sea, es un par 3 de 198 yardas cuyo green está hundido en un anfiteatro de dunas rodeado de pot bunkers. Tom Doak los evaluó juntos:
the par five 6th and the par three 7th are truly world class
La frase es de Doak y la publica el propio club. Frank Pennink había descrito antes el rasgo que define a los otros dieciséis: casi la mitad de los greens están asentados en cuencos que juntan la pelota, y muchos de los que no, tienen pendientes sutiles que anulan cualquier ventaja del approach bien jugado.
El campeonato que ganó un chico de dieciocho
La lista competitiva de Western Gailes es larga y casi toda amateur. El Scottish Amateur se jugó acá diez veces entre 1927 y 2017. La Curtis Cup de 1972 la ganó Estados Unidos 10-8. El PGA Championship de 1964 fue para Tony Grubb, y el British Seniors Amateur pasó en 1984 y en 1998. Pero el que quedó en el archivo fue el European Men's Amateur Team Championship de julio de 2007: ganó Irlanda con un equipo que incluía a Rory McIlroy, de dieciocho años, y a Shane Lowry, de veinte. McIlroy terminó entre los líderes individuales del stroke play con 136 golpes, seis bajo el par. Los dos se llevarían el Open más adelante, en 2014 y en 2019.
Hoy la cancha recibe visitantes con cupos acotados y reserva previa, se camina —los buggies salen solo con certificado médico— y entre mayo y octubre el green fee de días de semana incluye el almuerzo en el comedor, donde todavía rige el código de vestimenta. Desde los tees del 8 y del 10, pegados a la playa, se ve el Firth of Clyde con la isla de Arran del otro lado.