El links que no necesitó una duna
En octubre de 1894 dos empleados de seguros, William C. Pickeman y George Ross, le arrendaron a John Jameson una península de arena al noreste de Dublín. El 26 de diciembre abrieron nueve hoyos, con Mungo Park —campeón del Open de 1874— metido en el trazado. Dos años más tarde George Coburn completó los dieciocho. La península está rodeada de agua por tres lados y mira a Ireland's Eye y a Lambay, pero no tiene una sola duna de las que salen en las fotos de un links irlandés.
Esa carencia terminó siendo el rasgo de la cancha. El suelo drena como pocos y las calles de festuca corren duras buena parte del año, así que la pelota sigue viva después del pique y el error se paga treinta metros más lejos de donde cayó. Los bunkers son de pared revestida y están puestos donde molestan. Los greens, casi todos abiertos de frente, invitan al juego rasante y después no perdonan el cálculo. No hay nada espectacular a la vista. Es de las canchas más difíciles del mundo igual.
Diecinueve Opens y un cierre que Darwin puso primero
El Irish Open se jugó por primera vez acá en 1927 y volvió dieciocho veces más, entre ellas trece años seguidos desde 1976. La lista de campeones de ese tramo se lee como el índice del golf europeo de los ochenta: Ballesteros en el 86, Langer en el 87, Woosnam en el 88 y el 89, Olazábal en el 90. Antes había pasado la Canada Cup de 1960, que ganó Estados Unidos con Snead y Palmer, y después la Walker Cup de 1991. The Amateur se jugó en 1949 y en 2019, cuando lo ganó el irlandés James Sugrue en su casa, y el Women's Amateur en 1931 y en 2024.
Bernard Darwin, el cronista de golf más leído de la primera mitad del siglo XX, escribió que no conocía en el mundo un cierre mejor que el de los últimos cinco hoyos de Portmarnock. Ese tramo arranca en el 14 y pasa por el 15, un par tres largo al filo del mar.
Un Open fuera del Reino Unido
Portmarnock lleva unos años en una conversación que ninguna otra cancha irlandesa tuvo. En julio de 2026 el R&A confirmó que el estudio de factibilidad para llevar el Open acá está prácticamente terminado, que espera una definición antes de fin de año y que el Gobierno irlandés comprometió hasta 40 millones de euros en infraestructura. Sería la primera vez que el campeonato se juega fuera del Reino Unido.
El club también cambió puertas adentro: en mayo de 2021 los socios votaron 83,4% a 16,6% admitir mujeres, y las primeras fueron electas en 2022. Hoy son veintisiete hoyos repartidos en tres nueves —Red, Blue y Yellow—, y el visitante juega la combinación Red&Blue, que es la Championship: 7.466 yardas desde las azules, par 72, la vuelta que Martin Hawtree estiró en 2002.