Lo que compró Ortiz-Patiño en 1984
Robert Trent Jones Sr. trazó estos dieciocho hoyos en 1974 con el nombre de Sotogrande New, y el campo pasó siete años sin destacarse hasta que en 1981 lo rebautizaron Las Aves. Nada de lo que hoy se reconoce en televisión existía todavía: el hoyo 17, el más famoso del campo, era en esa época un par 5 sin ninguna característica particular. En 1984 lo compró Jaime Ortiz-Patiño, que llamó de vuelta al arquitecto original en lugar de contratar a otro. Jones rehízo su propia obra y el campo reabrió en junio de 1985 con el nombre del cortijo antiguo que ocupaba esas tierras.
El salto fue rápido y medible. En 1989 ya figuraba primero de Europa continental, y en 1990 entró al top 100 mundial. Detrás de eso hay una decisión que se sostuvo durante décadas: gastar en agronomía antes que en cualquier otra cosa. El club obtuvo el certificado ambiental Audubon y está designado reserva de fauna, y el estándar de mantenimiento sigue siendo el argumento que más repiten los que la juegan.
Un alcornocal con dieciocho hoyos adentro
Valderrama es parkland en el sentido más literal: un bosque de alcornoques del que se extrajeron las calles. Los árboles no funcionan como marco, funcionan como obstáculo — el hoyo 2 tiene uno plantado en el medio de la calle y se llama, sin metáfora, El Árbol. Desde las barras Pro el campo mide 6.390 metros y el par es 71, cifras que en el circuito profesional actual no asustan a nadie. El slope, sin embargo, es 147 y el course rating 76.1: la defensa no viene de la distancia.
Viene de otro lado. Las calles se ven más angostas desde el tee de lo que miden en realidad, un efecto óptico que el propio trazado provoca y que empuja a pegar de menos. Los greens son chicos, muy ondulados y rápidos, y las áreas de approach están cortadas tan fino que en la mayoría de los clubes pasarían por superficies de putt. El resultado es una cancha que premia el control de distancia con los hierros y que castiga sin apelación al que confía en el driver para resolver hoyos.
La Ryder Cup que cruzó el continente
En septiembre de 1997 Valderrama recibió la 32ª Ryder Cup: la primera que se jugaba fuera de Estados Unidos y de las Islas Británicas. El capitán europeo fue Severiano Ballesteros, que además había rediseñado el hoyo 17 hasta convertirlo en un anfiteatro natural con capacidad para 7.000 personas, con muros de gaviones cubiertos de buganvilla sosteniendo el green y agua justo delante. Ese hoyo terminó decidiendo la Copa: el putt que Brad Faxon falló en el 17 selló la retención europea.
El 17 siguió cobrando después. Miguel Ángel Jiménez le había hecho el primer albatros de su historia en el Volvo Masters de 1994, con un hierro 3 que entró desde nueve metros, y Graeme McDowell repitió la hazaña catorce años más tarde con un hierro 7. En el WGC-American Express de 1999, Tiger Woods se fue de ese hoyo con triple bogey y estuvo cerca de perder un torneo que terminó ganando.
El calendario competitivo del club es largo y continuo. Dieciséis ediciones del Volvo Masters entre 1988 y 2008 —el torneo que cerraba la temporada del circuito europeo—, dos ediciones del WGC-American Express en 1999 y 2000, el Open de España en 2016, ocho Andalucía Masters entre 2010 y 2022 con tres títulos de Sergio García, y desde 2023 el LIV Golf Andalucía. En 2014 el club recibió el título de Real.
La rendija de dos horas
Valderrama es un club de socios y la ventana para visitantes es angosta y explícita: de 12:00 a 14:00 de lunes a viernes y de 12:00 a 13:00 los fines de semana, con un tope de dos rondas por mes o siete por año por jugador. Se exige hándicap oficial —máximo 24 para caballeros y 32 para damas—, hay forecaddie obligatorio por partida y se juega en partidas de cuatro; los grupos de menos se reagrupan. La disponibilidad se reduce mucho más en los meses de verano.
El reglamento sigue después de la reserva. Los celulares y las cámaras están prohibidos dentro del campo, los tapones metálicos no se admiten, el campo de prácticas se usa como máximo cuarenta y cinco minutos antes de la salida, y ni los buggies ni los carros pueden acercarse a tees y greens. El código de vestimenta excluye jeans, remeras de cuello redondo, ropa deportiva y shorts por encima de la rodilla. Conviene resolver todo esto antes de viajar, porque en la puerta no hay excepciones.