Ballybunion Golf Club - Watson Cashen Course
IE · Kerry & Cork, Wild Atlantic Way

Ballybunion Golf Club - Watson Cashen Course

El estuario de un lado, el Atlántico del otro y las dunas más altas del predio en el medio.

Par71
Hoyos18
ArquitectoRobert Trent Jones Sr.
Año1984
TipoLinks
UbicaciónKerry & Cork, Wild Atlantic Way

La cancha que esperó cuarenta y dos años

Ballybunion compró en 1971 el terreno que se extiende al sur de su links original, y esperó una década larga a saber qué hacer con él. Cuando Robert Trent Jones lo caminó —tenía más de setenta años y recorrió las dunas montado en un burro— se encontró con médanos más altos y valles más hondos que los de la cancha que el club ya tenía. De un lado la boca del río Cashen; del otro, el Atlántico abierto. Ruteó los dieciocho en 1982 y la cancha abrió en 1984.

Durante cuarenta años dividió opiniones y no lo hizo por sutilezas. Los greens eran chicos, con las entradas cerradas entre lomas, y difíciles de mantener incluso para el buen jugador cuando el viento venía de atrás. El tiro que erraba por poco no quedaba cerca: terminaba contra la pared de un médano, sin nada que jugar. La cancha pedía un tiro heroico atrás de otro y no ofrecía plan alternativo.

Trent Jones sabía que la había entregado a medio camino. El presupuesto de la obra limitó lo que se pudo hacer, y él lo dejó dicho al terminar:

I left you a rough diamond here

Es decir: les dejo un diamante en bruto, y va a hacer falta que alguien lo pula. La frase la registra Golf Course Architecture en su edición de julio de 2026, y funcionó como acta de compromiso. En 2016, recién terminada la reconstrucción de los greens de la Old, los socios votaron encarar la Cashen. La obra se planificó para seis temporadas y se terminó en tres inviernos, con una inversión de 10,8 millones de euros. Reabrió para socios el 23 de julio de 2026 y para visitantes el 4 de agosto.

El ruteo, que era lo mejor que tenía, quedó casi intacto. La ida va del río al mar y del mar tierra adentro, y vuelve a la casa club en el noveno; el 10 sale otra vez derecho hacia la costa y el resto de la vuelta juega con el océano a la vista en casi todos los hoyos. Los tres que están literalmente sobre el agua son el 5, el 16 y el 17. En los hoyos interiores se abrieron huecos entre las dunas para que el mar aparezca de a ratos, y en el 9 el green se adelantó cuarenta y pico de yardas: ahí es donde el par de la cancha pasó de 72 a 71.

La obra vino con una condición que el club se puso solo: un 20 % más de hábitat natural. Se trazaron con consultores ambientales límites que la maquinaria no podía cruzar, y eso condicionó cómo se atan los green sites al médano — el course manager John Bambury lo explicó en términos de agronomía, no de estética: los estrechamientos son malos para la festuca. Los senderos se rehicieron todos; el club evaluó dejarlos de pasto, como en la Old, y eligió asfalto por el desgaste que aguanta.

Para el visitante, las reglas del club mandan y son las mismas de siempre: tee times de lunes a viernes, mañana y tarde en esta cancha, y los fines de semana reservados a los socios. Cada grupo tiene que llevar como mínimo un caddie o un fore-caddie. Y hay una excepción que sólo existe acá: el buggy se permite en la Cashen y no en el links viejo.

ARQUITECTURA

La firma

  1. Diseño original1984Robert Trent Jones Sr.
  2. Rediseño2026Graeme Webster · Team Niblick
  3. Rediseño2026Tom Watson
  4. Rediseño2026Bob Gibbons · Tom Watson Design

Sobre la arquitectura de la cancha

Webster venía de rehacer los greens de la Old cuando los socios votaron el proyecto conjunto que firmaba con Tom Watson y Bob Gibbons. Lo que encontraron eran greens de unos 300 metros cuadrados con las entradas pinzadas: un tiro apenas desviado terminaba contra el paredón de un médano, sin recuperación posible. Los dieciocho green sites se rehicieron enteros —casi 550 metros cuadrados de promedio, varios bajados para que se apoyen en la duna en lugar de flotar sobre ella, y las entradas abiertas para que la pelota pueda llegar rodando—. Al ruteo de Trent Jones le tocaron una sola cosa en cuarenta y dos años: intercambiar el 5 con el 7.

Lo que la hace única

Robert Trent Jones la entregó sin terminar y lo dejó dicho: cuarenta y dos años después la terminaron.

LOS HOYOS

Que no se olvidan

Hoyo7
Par 4

Corto y cuesta arriba: el hoyo vuelve a trepar el médano después del paso por la costa. Hasta 2026 era el 5, y ese intercambio es el único cambio que el ruteo original recibió en cuarenta y dos años. La subida tapa la vista del green desde el tee, así que el segundo se juega contra una pendiente que no se termina de ver.

Hoyo6
Par 3

Un par 3 de tiro descendente, con el green bastante más abajo que el tee. El viento que se siente arriba no es el que hay abajo, y ahí está el problema del hoyo: la elección de palo se decide con información incompleta. Las caídas de alrededor se rehicieron para que un tiro corto o largo tenga vuelta.

Hoyo13
Par 4

Largo medio, encajonado entre dos médanos enormes: el fairway cae y después vuelve a subir hacia el green. Antes de la obra, cualquier pelota que se iba a la derecha se caía a un sector de pasto nativo profundo del que no había recuperación. La aproximación reformada la mantiene en juego y deja varias maneras de subirla.

Hoyo5
Par 4

Corto, pegado al océano, con un green largo y angosto. Mover la bandera de adelante hacia atrás le agrega casi cincuenta yardas al hoyo, así que el mismo tee pide dos palos distintos según el día. Es la primera vez que la vuelta toca el Atlántico, y desde 2026 llega antes que en el trazado original.

Estrategia

Elegí el palo por dónde está la bandera, no por lo que dice el cartel del tee.

Hoyo4
Par 4

Desde un tee elevado, el hoyo baja apuntando a la boca del río Cashen, el que le da nombre a la cancha. El fondo cambia con la marea. Hasta la obra, para bajar al fairway había un sendero de pedregullo recto y empinado cortando la ladera; se reemplazó por uno que la recorre en zigzag.

NUESTRA MIRADA

Lo que nosotros vemos

LA LECTURA

Durante cuarenta años ésta fue la ronda que el viajero descartaba: cruzaba el Atlántico, jugaba el links viejo y se volvía sin caminar los metros que separan un primer tee del otro. Ese cálculo dejó de cerrar en agosto de 2026. Hay una pega y conviene saberla antes de reservar: casi todo lo que está publicado sobre esta cancha —incluida la tarjeta que el propio club sigue linkeando— es anterior a la obra. Los yardajes que vas a encontrar en los agregadores describen greens que ya no están donde dicen que están. Y un detalle operativo que pesa en un viaje largo: es la única de las dos canchas donde el club permite buggy. El caddie o el fore-caddie siguen siendo obligatorios igual.

EL CONSEJO

Preguntale al caddie dónde está la bandera del 5 antes de subir al tee: entre adelante y atrás, el hoyo cambia casi cincuenta yardas.

LA INFORMACIÓN

Para jugarla bien

TipoSemi-privada
RecorridoCaminar permitido
CaddiesObligatorio
AeropuertoSNN · 1h 30min
IdiomasInglés

Qué hay en el club


Cuándo viajar

Temporada alta: Mayo a Septiembre. Temporada de valor: Abril, Octubre.

Abril y octubre traen viento y algún chaparrón, y a cambio una cancha más tranquila y mejor relación precio-experiencia que en el pico del verano.

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