La cancha que los socios se compraron
En 1963 se venció el arrendamiento de setenta y cinco años y Dooks quedó sin piso. Lo que siguió tiene nombre propio en los archivos del club: la Save Dooks Campaign. Los dueños de la tierra aceptaron vender en 1965 por siete mil libras, Bord Fáilte puso la mitad, y los socios se quedaron con el terreno y con un problema — tenían nueve hoyos y hacía falta una cancha entera. La construyeron ellos, con Eddie Hackett guiando el trazado, y el 18 abrió en 1970.
La historia arranca mucho antes. Los nueve originales son de 1889 y los hicieron oficiales de la Royal Horse Artillery acuartelados en Wynn's Folly, en Glenbeigh, lo que pone a Dooks entre los links más viejos de Irlanda. En 1895 el Great Southern Hotel de Caragh Lake tomó la gestión y contrató a un arquitecto para ponerla a la altura de sus huéspedes; en 1897 llegó una vía de tren hasta la cancha. Los segundos nueve de 1900 la convirtieron en el primer 18 de Kerry y duraron poco: costaban demasiado y se abandonaron.
El predio explica buena parte de cómo se juega. Dooks se mete en un banco de arena con agua en tres lados, sobre la orilla sur de Dingle Bay, y enfrente tiene los McGillycuddy's Reeks, con el Carrauntoohil —el pico más alto del país— a la vista desde casi todos los tees. Los fairways son de arena y son angostos, con tojo, brezo y flores silvestres en los bordes; los greens están bien contorneados y el viento del Atlántico entra sin nada que lo frene. La lista de fueras de límites es larga y casi siempre está del mismo lado.
En las dunas vive una colonia de sapo natterjack, una de las pocas de Irlanda, y de ahí sale el bicho del escudo del club: un anfibio con una raya amarilla en el lomo, que es lo último que uno espera encontrar en el logo de un links. La cancha convive con la colonia y el club lo cuenta como parte de la identidad del lugar, no como una nota al pie ambiental.
Jugarla hoy pide leer el calendario antes que la tarjeta. Es un club de socios que abre a visitantes en franjas acotadas —dos ventanas de lunes a viernes, una el sábado, una hora el domingo— y que del 20 de octubre al 31 de diciembre no recibe juego de afuera. En temporada, el Natterjack Bar sirve comida de la zona y hay alquiler de palos, carros y caddies, con el detalle de que los caddies son autónomos y se piden con anticipación.