Antes del golf, una mina de arena
El terreno sobre el que se juega la Old fue durante años una cantera: de esas dunas salía arena que se repartía por media Irlanda. La extracción cerca del pueblo bajó médanos enteros y dejó espacio abierto, y ese accidente terminó habilitando algunos de los complejos de green más elaborados de la cancha, el del 9 entre ellos. El club es de 1893, quebró en 1898 y volvió a nacer en 1906, cuando cuatro vecinos lo refundaron y le encargaron nueve hoyos a Lionel Hewson.
En 1926 los socios pidieron un descubierto de 2.000 libras para llegar a los dieciocho y trajeron a Fred Smith, de una casa de semillas inglesa, a mirar dos terrenos: el de la estación de Marconi o los médanos. Smith eligió los médanos. Toda la cancha que hoy figura entre las treinta mejores del mundo existe por esa decisión, y abrió en 1927.
El comienzo despista. El primer tee tiene un cementerio a la derecha, el tramo inicial corre por la parte baja y recién en el 7 la cancha se trepa al acantilado, donde se queda hasta el 17. Ese tramo tiene una particularidad que se nota jugándolo: entre el 6, el 7, el 9, el 10, el 11, el 16 y el 17 hay un solo bunker de fairway. El 6 no tiene ninguno y lo trazó Moses O'Neill, un profesional de temporada. El peligro son el terreno y el viento.
Cómo se enteró el resto del mundo
Ballybunion no se hizo famosa por un torneo. En 1969 apareció sin avisar Herbert Warren Wind, jugó dieciocho hoyos con el gerente del club y escribió en The New Yorker una frase que todavía cuelga en la página del club:
Ballybunion is the finest seaside links that I have ever played.
La firmó Wind, que era el cronista de golf más leído de Estados Unidos, y ahí empezó todo. Tom Watson llegó en 1981, volvió cada año, terminó siendo capitán del club en el 2000 y le puso mano a la cancha. Bill Clinton la jugó en 1998, en plena negociación del Viernes Santo, con diez mil personas siguiéndolo por las dunas.
La historia competitiva es sobre todo amateur. El Close irlandés se jugó acá cinco veces entre 1937 —cuando lo ganó Jimmy Bruen— y 2019, cuando Ronan Mullarney lo cerró por un hoyo. El Irish Open pasó una sola vez, en el 2000, y lo ganó el sueco Patrik Sjöland. Después vinieron la Palmer Cup de 2004, el Senior Open de 2009 con Woosnam y el Jacques Léglise de 2017.
En octubre de 2015 el club cerró la cancha entera. Reconstruyeron los dieciocho greens sobre sus propios contornos y los sembraron de fescue, rehicieron los tees, revistieron los bunkers y levantaron un green nuevo en el 7, porque el mar se estaba llevando el viejo. Reabrió a fines de marzo del 2016.