La cancha que empezó siendo la de las damas
El terreno se llamaba The Warren y era arena entre Newcastle y el mar. George Baillie, un maestro escocés del Royal Belfast que andaba buscando dónde plantar el juego en la provincia, consiguió permiso de la finca de los Annesley para trazar golf ahí, y el trato incluyó que Lord Annesley fuera el primer presidente del club. De ese apellido sale el nombre de esta cancha.
El Royal County Down Ladies Golf Club se formó en 1894 y el segundo recorrido nació como la cancha de las damas, dibujado a la medida de su juego. El clubhouse de ellas sigue en el mismo lugar, entre el tee 1 y el green 18 del Annesley. Quién trazó aquellos hoyos no lo dice ninguna fuente, y el club tampoco: la ficha llega hasta acá con el autor original en blanco. Lo que sí está documentado son las manos posteriores. Donald Steel extendió el recorrido por el extremo lejano con dos hoyos nuevos, un par 3 y un par 4 corto. Mackenzie & Ebert rehicieron la zona del giro dos décadas más tarde.
Una vuelta entera sin un par 5
La tarjeta desde blancas mide 4.594 yardas y es par 67: trece par 4, cinco par 3 y ningún par 5. Doce de esos trece par 4 quedan por debajo de las 350 yardas, y el único que pasa esa marca —el 2— mide 400. Los cinco par 3 entran todos dentro de las 140. La cuenta da una cancha donde el driver sale una o dos veces por vuelta y todo lo demás se juega eligiendo desde dónde atacar el green.
Eso no la vuelve fácil, y el índice de dificultad lo confirma: el hoyo más duro de la tarjeta es el 6, un par 4 de 338 yardas sin un solo bunker. Los fairways no llegan a las treinta yardas de ancho, el rough es de duna y aulaga, y la pelota que se sale del corredor rara vez aparece. David Owen escribió en Golf Digest que quien termine el Annesley perdiendo menos bolas que en el Championship tiene algo para contar.
El mismo terreno, otra pregunta
Los dos recorridos comparten el sistema de dunas, y en el tramo del 5 al 15 el Annesley se mete por los mismos corredores que el Championship usa entre el 11 y el 17. Atrás están las Mourne, adelante el mar de Irlanda, y la diferencia con la cancha grande no es el paisaje sino la pregunta: allá el tema es sobrevivir a los tiros ciegos y a las 7.200 yardas, acá es acertar a un blanco chico con el palo que uno controla.
Es también la cancha que más se juega puertas adentro. Las socias del club de damas la usan como cancha propia, y los socios del Mourne Golf Club —el club que juega sobre el terreno de Royal County Down— tienen en ella su recorrido habitual. Para el que viaja, eso significa que el Annesley no es un excedente del complejo: es una cancha con vida propia que además se puede reservar.