El links que no mira al mar
Royal Lytham es la menos marina de las canchas del Open. Está a media milla del agua y no se ve el agua desde ningún hoyo: lo que rodea al campo son casas de ladrillo rojo, una vía de tren que corre pegada a los primeros hoyos y el terreno suavemente ondulado de la costa de Fylde. El club se fundó en 1886 y se mudó a este terreno en 1897, cuando George Lowe, su primer profesional, dibujó el trazado original. En 1919 llegó Harry Colt, reubicó greens y tees, alargó hoyos y dejó la configuración que se sigue jugando.
Sin dunas grandes ni vistas que distraigan, la defensa del campo es toda construida. Son 166 pot bunkers de paredes revestidas, repartidos entre fairways angostos y greens que se achican en cuanto el viento se pone de costado. El rough hace el resto. Es un campo que se juega con la cabeza mucho antes que con el driver.
a beast of a Course, but a just beast
La frase es de Bernard Darwin, y el propio club la sigue citando en la presentación de su campo.
Un par 3 para empezar y seis pares 4 para terminar
Lytham arranca con un par 3 de 205 yardas: es la única cancha de la rota del Open que abre así. Desde bochas azules el par total es 70 sobre 7.094 yardas; desde rojas y verdes es 71, porque el 6 vuelve a jugarse como par 5. La otra rareza está en el final: del 13 al 18 hay seis pares 4 consecutivos, y ahí adentro está el 15, índice 2, con su approach semiciego entre dunas y bunkers cruzados.
Ese cierre explica buena parte de la historia competitiva del campo. Los últimos seis hoyos no ofrecen ningún par 5 donde recuperar un golpe, así que el que llega arriba tiene que defender la tarjeta pegándole bien seis veces seguidas.
Once Opens y tres recuperaciones que quedaron
El primero fue en 1926 y lo ganó Bobby Jones, primer amateur campeón desde 1897. Después vinieron Bobby Locke en 1952, Peter Thomson en 1958 tras un desempate a 36 hoyos con Dave Thomas, Bob Charles en 1963 —primer zurdo en ganar un major—, Tony Jacklin en 1969 cortando dieciocho años sin campeones británicos, Gary Player en 1974, Seve Ballesteros en 1979 y 1988, Tom Lehman en 1996 con un 64 que sigue siendo el score más bajo de una vuelta de major acá, David Duval en 2001 y Ernie Els en 2012, cuando Adam Scott dejó cuatro golpes en los últimos cuatro hoyos.
Tres de esos Opens se decidieron con una recuperación, y no es casualidad en una cancha donde fallar es lo normal. Jones jugó su segundo golpe del 17 desde la arena, a 175 yardas, y una placa marca el lugar exacto. Player terminó el suyo pegando de zurdo contra la pared del clubhouse en el 18. Seve mandó el drive del 16 a un estacionamiento provisorio, dropeó sin penalidad y salió con birdie.
Lo que el club hosteó además del Open
Lytham recibió dos Ryder Cups, en 1961 y 1977, ambas ganadas por Estados Unidos. La de 1977 fue la última que jugó un equipo de Gran Bretaña e Irlanda antes de que se sumara la Europa continental. En 2015 fue sede de la Walker Cup, que GB&I ganó 16½ a 9½. Y desde 1998 el club hosteó seis veces la Women's Open: Sherri Steinhauer en 1998 y 2006, Annika Sörenstam en 2003, Catriona Matthew en 2009, Georgia Hall en 2018 y, en agosto de 2026, Shiho Kuwaki, que la ganó en playoff sobre Esther Henseleit con la cancha seca, los fairways quemados y apenas doce vueltas bajo el par en el día final. También pasó por acá cinco veces el Senior Open, la última con la victoria de Bernhard Langer en 2019.
El acceso: de lunes a viernes y a pie
Los visitantes juegan de lunes a viernes, con handicap sugerido de 21 para caballeros y 30 para damas, y el campo cierra a visitantes del 1 de noviembre al 28 de febrero. Los buggies están reservados a necesidad médica verificada, así que Lytham se camina, con trolley eléctrico o manual si hace falta. Hay caddies y forecaddies disponibles, driving range, área de pitch, putting green y redes de calentamiento. El Dormy House, de 1911, tiene dieciséis habitaciones que miran al tee del 1. Manchester queda a poco más de una hora en auto.