Un vapor de rueda, un hotel de madera y una cancha
En 1891 Old Tom Morris llegó a esta punta del norte de Donegal en un vapor de rueda y trazó una cancha sobre las dunas que separan Sheephaven Bay de Mulroy. Dos años después abrió al lado un hotel de pino noruego que se vendía con un argumento que entonces casi no existía: venir de lejos, quedarse, y jugar. El edificio original se incendió a principios de los sesenta y se levantó de nuevo; la familia Casey compró la propiedad en 1981 y sigue al frente. La cancha sobrevivió a las tres cosas.
Dos mitades que no se parecen
La ida corre por dunas chicas y quebradas, tierra adentro, y es la parte joven: son los hoyos del Strand nine que Pat Ruddy trazó en la década pasada y que reemplazaron a los viejos hoyos de Coastguard. La vuelta es otra cosa. Baja hacia la bahía por el recorrido de siempre, con hoyos que rozan la playa y el viento entrando cruzado desde el agua. Ahí la cancha pide el juego que pide un links de verdad: pelota baja, uso del piso, aceptar que el segundo pique importa más que el vuelo. El terreno es parejo y se camina sin esfuerzo, lo que en Donegal no es un detalle menor.
No es una cancha que castigue. Los fairways son anchos para lo que la costa permite y el rough no está pensado para perder pelotas, pero la tarjeta se defiende sola con la distancia: el 18 mide 601 yardas desde las negras y de los cuatro pares 3 hay tres arriba de 170, uno de ellos de 210. Se puede jugar bien acá sin pegar un solo tiro heroico. Bajar de handicap es otra discusión.
Harry Colt, que vino a rehacerla en la década del diez y que dejó en el tramo del 12 al 16 el dibujo que todavía se juega, escribió sobre este lugar una frase que se sigue citando:
It is difficult to write with restraint about Rosapenna.
La escribió alguien cuyo oficio era exactamente ese, escribir con criterio sobre canchas, y que acá admitió que el paisaje le desarmaba el juicio. Ciento diez años después el problema no cambió.
Hoy la Old Tom Morris es una de tres canchas de 18 en la misma propiedad, más un recorrido corto de 12 hoyos que arranca y termina en el campo de práctica. Las otras dos son más nuevas y pesan más en los rankings. Esta es la que estaba primero, y es la única donde se camina por donde se caminaba en 1891.